Pescadores y científicos trabajan juntos para recuperar especies del lago de Pátzcuaro, Michoacán

Florencio Cornelio, pescador desde hace 50 años, recuerda que en su infancia su padre regresaba con canoas de madera llenas de acúmuras, peces blancos y achoques (ajolotes), especies endémicas del lago de Pátzcuaro. Hoy, sin embargo, sólo puede pescar tilapias y carpas, destinadas a la venta diaria, pues lleva 15 años sin capturar las especies nativas debido a su escasez y al peligro crítico de extinción que enfrentan.
Cornelio es la tercera generación de pescadores de su familia. Sus hijas participan en las cosechas y conocen el oficio. “Aunque se dediquen a otra cosa cuando crezcan, sabrán pescar por sí algún día lo necesitan”, afirma con orgullo. La pesca es una actividad esencial para su comunidad, donde 840 familias dependen directamente del embalse.
“Pescar en el lago nos da identidad y bienestar familiar, tanto para el consumo propio como para obtener ingresos, por eso tenemos que hacer esfuerzos entre la comunidad para preservar a los animales autóctonos y restaurar el equilibrio de este ecosistema, no sólo en el humedal, sino también en los bosques de los alrededores”, asegura Cornelio.
Frente a la crítica situación ambiental del lago —agravada por la introducción de especies exóticas como tilapia y carpa, y por la severa sequía de 2023-2024— la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), a través del Centro Regional de Investigación Acuícola y Pesquera (Criap), impulsa un proyecto para repoblar el humedal con sus tres especies endémicas.
Este año se liberaron 40 mil peces blancos y acúmuras en dos etapas, mientras que en 2016, cuando comenzó la estrategia, se agregaron 3 mil ejemplares. La meta es alcanzar un millón de crías, indicó Ramón Hernández Orozco, director general de la Comisión de Pesca de Michoacán.
En el laboratorio del Criap se cultivan y cuidan las hueveras de las tres especies hasta que alcanzan un tamaño adecuado para ser liberadas en el lago, excepto los ajolotes, que permanecen en cautiverio. Además, separan a los peces reproductores para mantener el ciclo de cultivo.
Juan Antonio Tello, científico del Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (Imipas), señala que el proyecto se centra en desarrollar tecnología de cultivo para producir peces más allá del lago de Pátzcuaro, además de realizar repoblaciones locales.
Como parte de la estrategia, se busca involucrar a los pescadores en la acuicultura, permitiéndoles reproducir y vender acúmura y pez blanco, lo que reducirá la presión sobre las especies liberadas en el lago. Andrés Arellano Torres, jefe del Criap, explica que con este modelo cada pescador tendrá su propia granja de peces, diversificando sus fuentes de ingresos y recibiendo acompañamiento técnico del Imipas.
En términos de rentabilidad, un kilogramo de tilapia capturada en el lago se vende alrededor de 100 pesos, mientras que un pescado blanco cosechado alcanza entre 600 y mil pesos por kilogramo, y la acúmura se cotiza en 200 pesos.
Recientemente, durante un recorrido por el embalse, personal del Criap liberó 2 mil 500 peces. Los ejemplares se transportaron en cuatro bolsas, se adaptaron a la temperatura del agua y fueron liberados minutos después.
Arellano Torres puntualiza que la recuperación de estas especies podría tomar entre una y dos décadas, hasta que logren reproducirse y mantenerse de manera natural en el lago.



