
Con una serie de rituales ancestrales, cargados de simbolismo indígena y alejados de la solemnidad tradicional, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dio inicio a su duodécima época. El acto marcó también el cierre de casi 31 años del modelo judicial instaurado durante el sexenio de Ernesto Zedillo.
La ceremonia tuvo lugar en el mismo lugar donde en 1560 se ubicó la casa de Moctezuma II y donde se practicaban rituales como el juego de Los Voladores. Desde 1941, ese espacio es sede del máximo tribunal del país.
Desde las primeras horas del lunes, la transición comenzó en Cuicuilco con una ceremonia en la que se sahumaron los bastones de mando de los nuevos ministros. En este contexto, el ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz afirmó:
“No nos va a guiar el poder ni el dinero, sino el servicio al pueblo”.
Horas más tarde, reafirmó su compromiso:
“Tengan la seguridad que ésta es una Corte distinta, diferente a las anteriores”.
Ceremonias y símbolos
Las actividades comenzaron desde la tarde del domingo, cuando 20 médicas tradicionales realizaron un ritual de purificación en el edificio de la Corte. Esta ceremonia fue privada, sin presencia de funcionarios ni público, y consistió en “sanar, renovar energías y limpiar tanto los espacios físicos como espirituales”. Para permitir su realización, se desactivaron detectores de humo y sistemas contra incendios, debido a la intensa presencia de incienso.
El lunes, desde antes del amanecer, llegaron al Zócalo decenas de indígenas invitados, quienes esperaron pacientemente hasta la tarde para participar en la entrega de los bastones de mando.
Una gran ofrenda con flores, frutas, pan, plantas medicinales e incluso tlayudas —producto típico de Oaxaca, estado natal de Aguilar Ortiz— acompañó la jornada. Los nuevos ministros fueron “limpiados” con incienso y ramos por integrantes de una calenda que partió del Hemiciclo a Juárez y recorrió el Centro Histórico entre cantos, música y danzas.
Una Corte con rostro distinto
En contraste con la formalidad histórica del Poder Judicial, la nueva imagen del pleno sorprendió por su colorido. Las tradicionales togas dieron paso a guayaberas bordadas, como las que portó el ministro Aguilar Ortiz, quien también las integrará a su atuendo oficial en sesiones públicas.
Una fotografía del pleno generó confusión sobre la salud del ministro Arístides Rodrigo Guerrero, quien aparece en la imagen a pesar de no haber participado activamente por estar convaleciente de un accidente. La imagen fue tomada dos semanas antes del percance.
Instalación del nuevo pleno
Antes de su instalación formal, los ocho ministros acudieron por la mañana al Palacio Nacional al mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum, con motivo de su primer año de gobierno. Ya por la noche, a las 22:48 horas, regresaron apresuradamente desde el Senado para abrir el portón principal de la SCJN —una estructura de tres toneladas— como acto simbólico de apertura al pueblo.
A las 22:55, la presidenta Sheinbaum ingresó a la Corte para presenciar la sesión de instalación del nuevo pleno.
El edificio, obra del arquitecto Antonio Muñoz García, es símbolo del patrimonio político y cultural del país. Alberga importantes murales y esculturas, incluyendo obras de José Clemente Orozco y George Biddle. En su interior también hay referencias simbólicas al rito masónico: para llegar a las salas de sesión, los ministros deben subir 33 escalones, número que representa el grado más alto del rito escocés.
Uno de los espacios más emblemáticos es el llamado “salón de los pasos perdidos”, donde se celebró la primera sesión del nuevo pleno. A ella asistieron figuras como el fiscal Alejandro Gertz Manero y el exministro presidente Arturo Zaldívar.



