
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su desacuerdo con la decisión del gobierno de Estados Unidos de clasificar como organizaciones terroristas a los grupos criminales Comando Vermelho (CV) y Primer Comando de la Capital (PCC), considerados los más poderosos del país.
Durante un acto de Petrobras en el estado de Sergipe, Lula señaló que la medida podría abrir la puerta a posibles intervenciones extranjeras y defendió las acciones emprendidas por su administración para combatir al crimen organizado. El mandatario afirmó que Brasil no aceptará ser tratado como una “república bananera” ni como un país incapaz de enfrentar sus propios desafíos en materia de seguridad.
Asimismo, sostuvo que parte de las armas utilizadas por organizaciones criminales ingresan desde territorio estadounidense y acusó a ese país de permitir operaciones de lavado de dinero vinculadas con delincuentes brasileños. En ese contexto, mencionó al estado de Delaware como uno de los lugares donde, aseguró, se realizan actividades de blanqueo de recursos.
Lula también cuestionó los criterios utilizados por el presidente estadounidense Donald Trump para catalogar a ciertos grupos como terroristas y señaló que Brasil busca que personas vinculadas con la intentona golpista de 2022 que actualmente permanecen en Estados Unidos respondan ante la justicia brasileña.
Entre los casos mencionados por el mandatario se encuentran el exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia, Alexandre Ramagem, y el empresario Ricardo Magro, a quienes señaló por encontrarse fuera del país mientras enfrentan investigaciones relacionadas con dichos hechos.



