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México reduce desigualdades sociales en educación, salud y alimentación, revela el INEGI

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentó los resultados más recientes del Sistema de Indicadores de Desarrollo Social (SIDS) 2016–2024, un informe que destaca los progresos en varias áreas clave del bienestar social en México, como vivienda, alimentación, educación y salud. El análisis se realizó bajo el enfoque basado en derechos humanos (EBDH), proporcionando datos relevantes sobre el acceso a recursos fundamentales y las brechas de desigualdad en el país.

En su comunicado, el INEGI detalló que el SIDS ofrece 53 indicadores sobre el acceso efectivo y 81 sobre las disparidades sociales, herramientas que permiten evaluar y monitorear las políticas de desarrollo social. Estas métricas buscan respaldar la toma de decisiones basadas en evidencia para mejorar la calidad de vida en México.

Avances en educación

Según el informe, en 2024, el 81.4% de la población tenía acceso a la educación. La Ciudad de México destacó por registrar el mayor porcentaje de población sin rezago educativo, con un 91.5%, mientras que Chiapas reportó el nivel más bajo, con solo un 66.0%.

Además, el 70.2% de los estudiantes de entre 3 y 17 años contaba en sus hogares con herramientas clave para el aprendizaje, como electricidad, televisión, internet y computadoras o teléfonos móviles. Este indicador mostró un aumento significativo de 33.5 puntos porcentuales desde 2016. Sin embargo, los estados de Chiapas, Guerrero y Oaxaca presentaron una menor disponibilidad de estos recursos, con un 48% o menos de la población accediendo a ellos, en comparación con entidades como Nuevo León, Baja California y la Ciudad de México, donde más del 85% de los hogares contaba con ellos.

En términos de analfabetismo, el informe también mostró que, en 2024, el 20.1% de las mujeres indígenas se encontraba en esta situación, en comparación con un 3.6% de las mujeres no indígenas. Aunque estas cifras reflejan una mejora con respecto a 2016, cuando el porcentaje de mujeres indígenas analfabetas era de 22.2%, las brechas entre ambos grupos siguen siendo evidentes.

Desafíos en salud y seguridad social

En el ámbito de la salud, el acceso a servicios médicos también mejoró. En 2024, el 93.3% de la población informó que el tiempo de traslado a un hospital en caso de emergencia no superaba las dos horas. No obstante, algunos estados del sur del país, como Oaxaca, Guerrero y Chiapas, continuaron enfrentando mayores rezagos en esta área.

Respecto a la población adulta mayor, 46.5% de los adultos mayores urbanos tenían acceso a servicios de salud y contaban con ingresos de jubilación o pensión por encima de la línea de pobreza. En el ámbito rural, esta cifra fue del 16.3%, mostrando una brecha del 30.2 puntos porcentuales entre ambos contextos.

En cuanto a la seguridad social, el 51.8% de la población en 2024 contó con acceso a alguna institución de seguridad social, lo que representó un incremento de 5.9 puntos respecto a 2016. Sin embargo, se evidenció una gran disparidad entre los grupos de edad, con solo el 0.8% de los jóvenes de entre 15 y 17 años inscritos en alguna AFORE, en comparación con el 40.1% de los jóvenes de 24 a 29 años.

Vivienda y alimentación

En términos de vivienda, el 92.1% de la población no presentó carencias por calidad y espacio, mientras que un 85.9% tuvo acceso a servicios básicos. Sin embargo, solo el 53.4% de la población disfrutó de un suministro diario de agua dentro de su vivienda, una cifra que muestra una ligera disminución respecto a 2016. Los estados más afectados por carencias habitacionales fueron Chiapas, Guerrero y Oaxaca.

Por otro lado, el acceso a la alimentación nutritiva y de calidad mejoró. En 2024, el 85.6% de la población no reportó carencias en esta área, lo que representó un aumento de 7.5 puntos en comparación con 2016. Además, el 69.4% de los hogares tuvo seguridad alimentaria y una dieta variada, un incremento del 13.8% en relación con el periodo anterior.

Trabajo y equidad de género

En cuanto al empleo, la participación económica de las mujeres de 15 años y más fue de 51.8%, frente al 79.2% de los hombres, lo que reflejó una brecha de 27.3 puntos, aunque esta diferencia fue menor a la registrada en 2016. Además, el trabajo doméstico no remunerado mostró una disminución, siendo las mujeres quienes experimentaron la mayor reducción en el tiempo dedicado a estas tareas.

El informe también indicó que la participación laboral de las mujeres con hijos fue de 63.3%, mientras que las mujeres sin descendencia tuvieron una participación de 81.3%.

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