
El Palau Sant Jordi de Barcelona se llenó de música y protesta este fin de semana, cuando más de 16.000 asistentes clamaron “Palestina libre” y “Boicot a Israel” durante un concierto-manifiesto en apoyo al pueblo palestino. La jornada combinó canciones de resistencia con relatos de vida de quienes sufren bajo el conflicto, generando un espacio de solidaridad y reflexión cultural.
Rosalía sorprendió al público con su aparición en el escenario, interpretando La perla con una voz quebrada por la emoción. La artista pop expresó así su respaldo a “ese pueblo doliente” y su rechazo al genocidio perpetrado por Israel.
El evento, organizado por la plataforma ActXPalestine, fue el punto culminante de meses de actividad en defensa de Palestina. Durante más de tres horas, se escucharon músicas de distintos estilos y épocas: desde instrumentos tradicionales de los pueblos del desierto y flautas, hasta el rap contemporáneo. Además, se dio voz al pueblo palestino, como un refugiado que relató la pérdida de su hijo mayor y de su hogar, y una joven nacida en el exilio que aseguró que no cesarán en la defensa de su pueblo “hasta alcanzar un país desde el río hasta el mar”.
Entre los artistas que participaron estuvieron Morad, Oques Grasses, Bad Gyal, Mushka, Lluís Llach, Fermín Muguruza, Amaia y Yerai Cortés, junto a internacionales como los malíes Tinariwen o los franceses Zaho de Sagazan, y voces palestinas como Zeyne y Lina Makhul. También se presentaron los coros Al-Balad y Ovidi Cor Gran.
El concierto buscó “usar el poder de la cultura como herramienta de resiliencia y solidaridad, porque cuando un pueblo ve amenazada su cultura, promoverla se convierte en un acto de resistencia: una manera concreta de hacer realidad la idea de que la cultura nos salva”. Los ingresos se destinarán a proyectos culturales en Gaza y Cisjordania.
Resiliencia y solidaridad
Previo al inicio musical, el actor Eduard Fernández entrevistó a Kayed Hammad, refugiado palestino que logró salir del país gracias a la intervención de corresponsales españoles. Hammad relató:
“En Gaza la vida es diferente, una vez que se pone el Sol lo mejor que puede hacer uno es quedarse quieto en su casa, pero en paréntesis, porque ahora las casas como tal no existen. Hay tiendas que no sirven ni para evitar el calor, ni para resguardarte de las lluvias y el frío. Y aún así yo no quería salir de ahí, porque nosotros llevamos bajo la ocupación desde 1948 hasta nuestros días, así que el peligro nos rodea. Y a pesar de todo me considero afortunado, incluso después de haber perdido a un hijo, mi casa, mi país, pero pienso que ahora estoy vivo, tengo agua, luz, comida y no hay un dron vigilando y acechando de forma permanente”.
El entrenador de fútbol Pep Guardiola, portando una kufiya palestina, compartió su motivación:
“Ese niño que está buscando a su madre enterrada entre las piedras… todo porque los poderosos, que son unos cuantos, son los que mandan las bombas. Por eso tenemos que implicarnos y no perder la memoria de lo que ha pasado en Gaza en décadas y décadas de opresión del pueblo. Este es un manifiesto por Palestina y un manifiesto por la humanidad”.
La cantautora Lina Makhul, de origen palestino e israelí, interpretó canciones que reflejaron el dolor de su pueblo, mientras que Ana Tijoux apareció con una camiseta con la inscripción “Fuck ICE”, evocando las luchas de América Latina, África y otros pueblos oprimidos.
Uno de los momentos más intensos fue la performance de La Fura dels Baus, en la que un hombre semidesnudo se sumergió en una bolsa de plástico que comenzó a comprimirse, simbolizando el dilema de “ser o no ser” frente a la barbarie y la necesidad de resistencia.
Durante los actos titulados Mediterráneo y Dos monos, se sucedieron violines, contrabajos, percusiones, guitarras, flautas, rap, música tradicional catalana y poemas sobre el dolor, la resistencia y la solidaridad. Rosalía cerró con un mensaje de humildad y emoción: agradeció “la oportunidad de poder cantar aquí”, mientras el público, en su mayoría joven, levantaba banderas palestinas y gritaba con fuerza:
“¡Viva Palestina libre!”.



