Zacatecas prevé cosecha histórica de frijol pero enfrenta bloqueo en centros de acopio

Zacatecas alcanzará este año una producción de frijol cercana a las 400 mil toneladas —volumen no visto desde finales de los años 90— gracias al buen temporal de lluvias del verano. Sin embargo, este logro coincide con una fuerte preocupación entre más de 60 mil productores debido al atraso en el programa federal de almacenamiento y comercialización, cuya operación acumula ya un mes de retrasos y mantiene a la mayoría de los centros de acopio sin funcionar.
La inconformidad ha escalado a autoridades municipales y estatales, que exigen al gobierno federal corregir de inmediato las fallas del esquema. Entre ellos se encuentra el diputado morenista Jesús Padilla Estrada, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local y dos veces titular de la Secretaría del Campo, quien expuso la incertidumbre del sector.
“Queremos saber exactamente, hemos escuchado voces aisladas de un lugar y de otro, donde nos dicen los labriegos que los centros de acopio todavía no están funcionando según los compromisos y los acuerdos de hace un mes aproximadamente.”
El legislador recordó que se había fijado el 10 de noviembre como fecha de apertura, pero ni siquiera los costales que la dependencia federal debe distribuir estaban listos. Tampoco se cumplió el segundo plazo, establecido para el 10 de diciembre por funcionarios enviados por María Luisa Albores, titular de Alimentación para el Bienestar.
Según Padilla Estrada, “está muy lento el programa… el grave problema de esto es una centralización desmedida (de la dependencia), nos fuimos todos con la finta de la promesa que hicieron las autoridades del gobierno federal”.
A esta postura se suma la de Ramiro Hinojosa, dirigente frijolero del noroeste zacatecano y alcalde de Sombrerete, quien el 24 de noviembre solicitó al cabildo licencia de tres días para unirse a las protestas en la capital y acompañar a decenas de campesinos y comisarios ejidales en la demanda de apertura de los centros de acopio.
Durante aquella movilización, los inconformes arrojaron costales de frijol negro en los pasillos del Congreso local luego de que los diputados les cerraran el acceso al salón de plenos. Hinojosa explicó así su decisión de encabezar la movilización: “es que, mira, es desesperante la bronca conmigo como alcalde. Como autoridad te frenan: ‘¿oye, güey, no mames, sabes que tú eres presidente? ¿Cómo vas a andar incitando a la rebelión?’, entonces yo dije, ‘no pues si tengo que dejar el puesto, lo dejo.
“Porque al final del día, a mí la gente que me llevó al cargo fue la del campo, fueron los productores de frijol y no les puedo quedar mal. Me siento de verdad con las manos atadas de no poder encabezar ese tipo de acciones, sobre todo en las manifestaciones. Porque hay a quien sí le molesta, pero no voy a dejar sola a la gente.”
El alcalde señaló además que la dependencia federal aún tiene almacenadas más de 20 mil toneladas del ciclo 2024, incapaz de colocarlas en el mercado nacional. Esta situación, dijo, impide recibir el nuevo volumen, afectando no sólo a Sombrerete sino a toda la región frijolera que incluye Fresnillo, Río Grande, Juan Aldama, Sain Alto y Nieves.
Respecto al ciclo agrícola actual, Hinojosa destacó que, gracias al buen temporal, se prevé una cosecha histórica: “andamos rondando creo que rasguñando ‘400 mil toneladas, de las cuales sólo Sombrerete aporta al menos 120 mil toneladas”.
La urgencia de los agricultores radica en recuperar la inversión de sus siembras y obtener liquidez para los gastos de fin de año. Por ello buscan vender en los centros oficiales para acceder al precio garantizado ofrecido por la presidenta Claudia Sheinbaum, de 27 pesos por kilo, frente a los 5 a 7 pesos que actualmente pagan los intermediarios.
Consultado sobre cuánto más pueden resistir los productores sin que se abran los centros de acopio, el edil fue tajante: “Ah, no, no, la gente ya no aguanta. Los tiempos ya no dan, la verdad es que nosotros no podemos ser paleros de nadie. No podemos tapar el sol con un dedo, ni ponernos una venda en los ojos. Ante la realidad que se vive, los municipios y el gobierno del estado no podemos resolver esto, el balón no está en nuestra cancha, sino del lado del gobierno federal.”



