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Hijas de la resistencia: mujeres afromexicanas y afrodescendientes en México

En el marco del Decenio Internacional de las Personas Afrodescendientes declarado por la ONU (2015-2024), y a propósito del Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora celebrado el pasado 25 de julio, es menester hacer un recuento de lo logrado desde de la lucha histórica de las comunidades afromexicanas y afrodescendientes en México. A pesar de los esfuerzos para lograr una vida digna libre de racismo y discriminación, con base en el respeto a los derechos políticos, económicos, sociales y culturales de estos pueblos principalmente, el derecho a la autodeterminación y autoadscripción, las desigualdades sociales continúan presentes. Aún más, vale la pena situar el camino recorrido por las compañeras que, desde sus trincheras, espacios y geografías, continúan resistiendo y luchando por el reconocimiento afro más allá de lo constitucional.

En este sentido, se necesita más que una reforma al artículo 2 constitucional, apartado C, donde se reconoce a las comunidades y pueblos afromexicanos como parte de una nación pluricultural; puesto que el reconocimiento afro tiene que ser integral. Esto es: en materia de leyes, de derechos humanos, en la sociedad, constitucional e institucionalmente. Para ello se debe tener en cuenta que el censo 2020 de población y vivienda del Inegi permitió no sólo visibilizar la existencia afrodescendiente en el país, sino que también expuso que esas 2 millones 576 mil 213 personas que se reconocen bajo estas identidades tienen un 3 por ciento más de analfabetismo que el resto de la población, y que, al menos el 50 por ciento de esa cifra son mujeres. Estos datos nos deben llamar a reflexionar sobre las metas y alcances de las mujeres afro en el presente.

Antes de continuar, entendamos que dentro de la misma comunidad existe una gran diversidad de identidades que es necesario nombrar: hay quienes se reconocen afromexicanas y afromexicanos, negras o negros, morenos y morenas, prietos, prietas, etcétera, y de ahí la importancia de respetar la autoadcripción de cada persona. De la misma manera, existe la libre determinación, que implica la inclusión de aquellas personas que además de posicionarse desde lo afro, lo hacen también desde la diversidad sexual, religiosa y cualquier sentido identitario que le apetezca, lo que da cuenta de las miles de aristas que atraviesan estas poblaciones.

Los sistemas de opresión que han sufrido las comunidades no hegemónicas son múltiples. Así, para el caso de las mujeres afro del país, podemos encontrar que además del género y la clase, el patriarcado, la etnicidad y el racismo son factores que determinan su día a día. En palabras de la escritora bell hooks,“las mujeres blancas y los hombres negros oscilan entre opresores y orpimidos; los hombres negros pueden ser víctimas del racismo, pero usan el sexismo para explotar y oprimir a mujeres negras; las mujeres blancas pueden ser víctimas del sexismo, pero el racismo les permite ser explotadoras y opresoras de mujeres negras”. Esto significa que ninguno de los factores son determinantes por sí mismos, sino que suelen estar presentes de forma simultánea en nuestras vidas. Por ello, partiremos de uno de los principios rectores desde los derechos humanos para exponer los alcances e incidencias que las mujeres afromexicanas y afrodescendientes tienen en la actualidad: la igualdad y la no discriminación.

Como cada año desde 2017, en el marco de la celebración del Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, el pasado 22 y 23 de julio –en Tamiahua, Veracruz– se llevó a cabo el Séptimo Encuentro Nacional e Internacional de Mujeres Afromexicanas y Afrodescendientes, bajo el eje temático: “De la resistencia cultural a la participación política de las mujeres afromexicanas”. Éste fue organizado por colectivas y organizaciones de mujeres afromexicanas y afrodescendientes en pie de lucha, que han trabajado por espacios más justos y equitativos, por erradicar la violencia sistémica, eliminar el sexismo, la exclusión, el racismo y la discriminación. De la mano de la Colectiva Ñaa Tundá y Yolanda Camacho, la Asociación de Mujeres de la Costa de Oaxaca (AMCO), México Negro y Donají Méndez, al igual que el Colectivo Afrotamiahua liderado por Doris Careaga y en compañia de Rosa María Castro Salinas, este encuentro contó con la colaboración del Programa Nacional de Investigación Afrodescendientes y Diversidad Cultural de la Coordinación Nacional de Antropología del INAH y de la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).

Mujeres, niñas y jóvenes negras, afrodescendientes, prietas, morenas y afromexicanas de todas partes de México e incluso de fuera del país, hicieron comunidad entre conversatorios, ponencias, talleres y aprendizajes. Las risas, la compartición, lazos y nuevas redes que se formaron durante la jornada del encuentro fueron fundamentales para discutir en donde estamos y hacia dónde queremos ir para lograr el reconocimiento, representación, justicia e inclusión de nosotras en todos los ámbitos de la sociedad. Así pues, era necesario vaciar los pensares y reflexiones desde nuestros contextos particulares con la participación en las mesas de trabajo, las cuales arrojaron preocupaciones y acuerdos específicos.

Se resaltó la importancia de la representación política y los derechos electorales de las mujeres afromexicanas, la necesidad de un Segundo Decenio Internacional de las Personas Afrodescendientes para continuar con las propuestas de paz y justicia; tal como contrarrestar las violencias que viven las mujeres negras en el mundo. La preocupación por la usurpación de identidades afromexicanas de candidatas electorales para favorecer sus votaciones a elección popular y la exigencia de ejercer los derechos político-electorales a cabalidad desde la igualdad y ejercicios libres de racismo.

Dentro de las solicitudes a la Comision Nacional de los Derechos Humanos(CNDH) y la Conapred, encontramos la difusión de derechos humanos de las mujeres afrodescendientes desde los medios masivos de comunicación, capacitaciones con perspectiva de género y políticas concretas para prevenir y erradicar la violencia hacia nosotras. El tema del racismo sistémico en las instituciones educativas fue importante para visibilizar la necesidad de una perspectiva antirracista en las escuelas, así como un protocolo de atención contra el racismo. Se llegó a la conclusión de que se necesita la difusión de las culturas afromexicanas en México a través de campañas nacionales, libres de estereotipos y prejuicios sociales.

Cabe mencionar que uno de los eventos que visibilizó cómo opera el racismo sistémico al que estamos expuestas como mujeres afro, se suscitó durante el trayecto de las compañeras de las costas de Oaxaca y Guerrero al encuentro, quienes tuvieron que pasar agravios y extorsión por parte de la Guardia Nacional. Dicho suceso se dio en San Juan de los Llanos, Guerrero; el motivo de la detención: la supuesta falta de una bitácora de viaje por parte del conductor. Este episodio resalta la violación a sus derechos como afromexicanas y el incumplimiento del artículo 2 constitucional. A pesar de que las compañeras lograron llegar a Tamiahua, los hechos ocurridos dejaron ver por qué es necesario continuar trabajando por: 1) erradicar el racismo y la discriminación en México, y 2) lograr la representatividad de mujeres afrodescendientes en todos los espacios públicos, académicos y polìticos para asegurar la garantía de una vida digna y libre de violencia.

Queda mucho camino por recorrer y las demandas están en la mesa, existen ya 50 iniciativas en la Cámara de Diputados enfocadas a la población afromexicana; sin embargo, aún no hay resoluciones al respecto. Como bien mencionó Yolanda Camacho, es necesario “fortalecer nuestras raíces”.

Parte de ese fortalecimiento es a través de las alianzas desde todos los sectores, según Donají Méndez, quien incluyó la importancia y aporte de las juventudes afrodescendientes al compartir que éstas “no están atrás de nosotras, están a nuestro lado”, escuchar a niñas y jóvenes que se reconocen orgullosamente afromexicanas y afrodescendientes, sostiene que el relevo generacional está, que los frutos de las luchas, resistencias y trabajos colectivos existen y no van a parar.

Por último, durante el encuentro Claudia Olivia Morales Reza, directora del Conapred, señaló la importancia de acompañar los procesos afrodescendientes. En consecuencia y como parte de las 20 agendas principales de la organización, el 25 de julio salió un comunicado donde se anuncia dicho acompañamiento para fortalecer políticas en materia de derechos humanos, subraya el derecho que nuestras mujeres tienen a una representación digna y respetuosa de sus culturas, enfatiza la pertinencia de reconocerles como parte de la diversidad social y corporal en México.

Fuente: Contralínea

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