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FGR confirma que el Tren Interoceánico superó el límite de velocidad en el momento del accidente

La locomotora del tren que se descarriló el 28 de diciembre en Oaxaca circulaba a 15 kilómetros por hora por encima de la velocidad máxima permitida, que es de 50 km/h, según revelaron los avances del peritaje presentado por Ernestina Godoy Ramos, fiscal general de la República (FGR). Este accidente dejó 13 muertos y más de cien personas heridas.

En una conferencia de prensa, Godoy Ramos detalló que, tras revisar los registros de la “caja negra”, los testimonios de los pasajeros y los análisis de los sistemas de operación del tren, se concluyó que este operaba en condiciones adecuadas, sin indicios de fallas mecánicas. La funcionaria afirmó que, hasta el momento, no se ha encontrado evidencia que sugiera que el incidente haya sido causado por defectos en los balastos o terraplenes.

La FGR anunció que se procederá con acciones penales por los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas. Las investigaciones continúan para determinar las responsabilidades.

De acuerdo con los peritajes realizados, el tren circuló a alta velocidad durante gran parte de su recorrido, superando el límite permitido en tramos rectos, donde alcanzó los 150 km/h, mientras que en las curvas operó 15 km/h por encima del máximo permitido, alcanzando velocidades de hasta 65 km/h.

Las investigaciones se centraron en un tramo de cinco kilómetros antes del lugar del siniestro, ocurrido en el kilómetro 230 de la ruta Salina Cruz-Coatzacoalcos, en el poblado de Nizanda, Oaxaca, que afectó el Corredor Interoceánico.

Antes de entrar en detalles sobre los hallazgos, Godoy Ramos expresó su “solidaridad con las víctimas y sus familias”, asegurando que la FGR está trabajando para “obtener justicia”. Además, indicó que los peritos del Ministerio Público han realizado inspecciones en la vía ferroviaria y en el tren, que consistía en dos locomotoras, una activa y otra inactiva, junto con cuatro vagones.

Los peritos también realizaron labores de recolección de pruebas en la vía, la locomotora y los vagones, asegurando la cadena de custodia de los indicios. Asimismo, llevaron a cabo un levantamiento topográfico y extrajeron la “caja negra” del tren para su análisis.

En total, los trabajos periciales incluyeron la participación de especialistas en criminalística, ingeniería, topografía, fotografía, tránsito terrestre, informática y otros campos. Estos peritos se encargaron de analizar todos los aspectos técnicos relacionados con el funcionamiento del tren, su velocidad, y las condiciones de la vía.

Causas del incidente

La fiscal Godoy Ramos explicó que, según los registros de la “caja negra”, se determinó que el tren operaba a 65 km/h en un tramo donde la velocidad máxima permitida era de 50 km/h para el servicio de pasajeros y de 45 km/h para el servicio de carga.

“Con la información obtenida de la caja negra, pudimos conocer datos clave como la velocidad, la ubicación, el frenado y otros factores operativos”, comentó la fiscal.

A pesar del exceso de velocidad, los peritajes iniciales no encontraron daños en los componentes de la infraestructura ferroviaria, como los rieles, durmientes y terraplenes, que pudieran haber contribuido al accidente. Además, se verificaron los componentes del tren, incluidos los mecanismos de acoplamiento y las ruedas, encontrando que no presentaban fallas que pudieran haber comprometido la seguridad.

“El funcionamiento del tren era adecuado, tanto en sus componentes como en su operación, lo que indica que el incidente no se debió a un fallo técnico”, concluyó Godoy Ramos.

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