
El Gobierno de Tamaulipas destinará una inversión de 105 millones de pesos para intervenir 54 socavones de alto riesgo en la zona conurbada de Tampico y Ciudad Madero, según informó la Secretaría de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social. La medida responde al crecimiento alarmante de los hundimientos, que pasaron de siete casos en 2018 a 268 en 2025.
Este fenómeno, que ha afectado vialidades, infraestructura urbana y zonas habitacionales, se atribuye al atraso en el mantenimiento de la red hidrosanitaria y a los efectos de la sequía de 2024. En lo que va del año 2026, hasta el 15 de febrero, se han reportado 24 nuevos socavones.
Raúl Quiroga Álvarez, secretario de la dependencia, detalló que 37 de los hundimientos se ubican en Tampico y 17 en Ciudad Madero. Las autoridades darán prioridad a aquellos que representan mayor riesgo para la estructura urbana. “Tenemos la obligación de hacerle saber a la ciudadanía que estamos a cargo del problema… inicialmente lo atendimos desde la perspectiva del organismo operador, pero al ver que estábamos absolutamente rebasados, acudimos a nuestros alcaldes y finalmente establecimos una mesa de trabajo con el gobernador”, señaló Quiroga Álvarez.
El anuncio de esta inversión fue realizado en una rueda de prensa en la que también estuvieron presentes la alcaldesa de Tampico, Mónica Villarreal Anaya, y el gerente general de COMAPA Sur, Francisco José González Casanova.
Las estadísticas oficiales subrayan la magnitud del problema: en 2018 se reportaron siete socavones, cifra que aumentó a 125 en 2024 y alcanzó los 268 en 2025. Este incremento de más de 3,000% en siete años ha puesto en evidencia el colapso de la infraestructura subterránea, que ha dejado al organismo operador desbordado.
La inversión se destinará principalmente a obras correctivas en las redes de drenaje y saneamiento. Además, el secretario adelantó que podrían asignarse recursos adicionales conforme avance el diagnóstico técnico de la situación.
El aumento de socavones se ha relacionado con el envejecimiento de las redes hidráulicas de la zona, que tienen más de 50 años. A esto se suman las presiones sobre los servicios urbanos y las variaciones del subsuelo en una región costera, que afectan la estabilidad del terreno.



