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UNAM e INAH analizan el retrato de Sor Juana Inés de la Cruz pintado en 1750

El retrato de Sor Juana Inés de la Cruz, realizado en 1750 por Miguel Cabrera, ha sido sometido a un exhaustivo análisis por parte de expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Este análisis no solo busca entender mejor los materiales y técnicas de la pintura, sino también ahondar en el contexto de su creación y en los detalles que podrían ofrecer una nueva perspectiva sobre la monja jerónima.

Aunque Sor Juana Inés de la Cruz falleció en 1695, este retrato fue pintado 55 años después, en un período muy posterior al suyo. La obra, que mide 2.10 metros de alto por 1.50 metros de ancho, actualmente forma parte de la colección del Museo Nacional de Historia (MNH) en el Castillo de Chapultepec. Según Salvador Rueda Smither, director del MNH, Cabrera se basó en el retrato de la escritora realizado por el artista español Juan de Miranda en 1713, lo que se refleja en las similitudes entre ambos cuadros, donde Sor Juana aparece en la misma edad, alrededor de los 30 años.

“El de Cabrera es el retrato icónico de Sor Juana. Para hacerlo debió contar con las descripciones de las monjas que la conocieron. La postura en que la retrata, sentada, con la mano derecha posada sobre un libro, mientras la izquierda sostiene un largo rosario, da a su figura un aspecto lleno de espiritualidad e inteligencia”, comentó Rueda Smither sobre la obra.

A lo largo del análisis, el óleo de Cabrera fue sometido a diversas técnicas no invasivas para estudiar su composición y sus materiales, con el fin de conocer mejor su estado de conservación. Este estudio incluye la identificación de sustancias orgánicas, pigmentos, colorantes, aglutinantes y la base de preparación utilizada en la pintura. También se examinarán detalles como las direcciones de las pinceladas y cualquier alteración en el cuadro. Según Elia Botello Miranda, jefa del Departamento de Restauración del MNH, los primeros resultados del análisis revelaron una serie de “pentimenti” (arrepentimientos), lo que indica que Cabrera realizó ajustes en la obra, como en el tamaño del tintero y la posición de la mano izquierda de Sor Juana, para lograr una postura “más galante que devota”. Además, el largo del hábito y los títulos de algunos libros de fondo fueron modificados.

Este análisis es parte de una investigación más amplia, que se presentará en un seminario interdisciplinario de tres meses, cuyo objetivo es comprender mejor las decisiones artísticas y técnicas de Cabrera.

El legado de Sor Juana como referente literario y feminista

Más allá de su importancia como figura literaria, Sor Juana Inés de la Cruz ha sido considerada también un pilar del feminismo. Reconocer no solo su obra literaria, sino también su imagen y su figura, permite profundizar en su legado. Salvador Calva Carrasco, doctor en letras latinoamericanas, destacó que Sor Juana ocupa un lugar crucial en la poesía nacional mexicana y que hoy su figura recobra relevancia en el contexto del feminismo y la revisión histórica de las escritoras marginadas.

“La monja jerónima, con una voz lírica fuerte y consolidada, da comienzo a una larga tradición de poesía mexicana escrita por mujeres”, señaló Calva Carrasco. Destacó también que su obra está llena de referencias a la literatura femenina y mencionó textos clave como la “Respuesta a Sor Filotea de la Cruz”, donde Sor Juana defiende el acceso de las mujeres al conocimiento.

El caso de la “Autodefensa espiritual”, dirigida a su confesor, es otro ejemplo de cómo Sor Juana cuestionó las restricciones impuestas a las mujeres en su época. En la misiva, reclama por el trato que se le da debido a su género: “¿No estudió Santa Catalina, Santa Gertrudis, mi madre Santa Paula sin estorbarle a su alta contemplación, ni la fatiga de sus fundaciones el saber hasta griego? (…) ¿Pues por qué en mí es malo lo que en todas fue bueno?”

Sor Juana Inés de la Cruz, al igual que muchas escritoras de su tiempo, luchó por la libertad de estudiar y escribir. En su “Respuesta a Sor Filotea de la Cruz”, defendió la idea de que hombres y mujeres poseen la misma capacidad intelectual. Su imagen y su obra siguen siendo una deuda histórica y social que es importante revisar, tanto desde el punto de vista literario como feminista.

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