
Autoridades del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep) en Chihuahua identificaron que un 42 por ciento de los alumnos presentan un alto riesgo de ansiedad, depresión, trastornos alimenticios y conductas de autolesión, mientras que 11 por ciento enfrenta riesgo suicida, según el tamizaje realizado a 9 mil 388 estudiantes de ocho planteles del estado.
De acuerdo con el Estudio de Tamizaje 2025 sobre salud emocional y física del alumnado, 31 por ciento de los estudiantes muestra riesgo medio de padecer ansiedad, 42 por ciento riesgo alto y 27 por ciento sin condiciones de riesgo. Por depresión, el riesgo alto se registró en 23 por ciento, mientras que 29 por ciento podría presentar trastornos alimenticios, 16 por ciento conductas de autolesión y 11 por ciento riesgo suicida.
El estudio, realizado en coordinación con la Secretaría de Salud estatal, también contempla la implementación de estrategias este semestre para fortalecer la prevención, detección de conductas de riesgo y atención a la salud mental de los estudiantes.
Lizeth Gutiérrez Perea, jefa de la Zona Norte de la Comisión Estatal de Atención a las Adicciones del Instituto Chihuahuense de Salud Mental, explicó que “se realizó el tamizaje a 9 mil 388 estudiantes de los ocho planteles de Conalep en el estado, incluidas sus dos extensiones académicas”.
Se evaluaron seis áreas prioritarias relacionadas con el bienestar integral del alumnado: ansiedad, depresión, trastornos de la conducta alimentaria, trastorno de estrés postraumático, ideación e intención suicida, así como conductas de autolesión.
Como respuesta a los hallazgos, Conalep implementa acciones para fortalecer el entorno escolar y familiar, destacando el programa “Escuela para padres”, que en el semestre anterior registró 13 mil asistentes, quienes acumularon 54 horas de capacitación a lo largo de 18 semanas. El curso abordó prevención, detección temprana y atención de factores de riesgo en adolescentes.
Además, se impartió un Taller Socioemocional a más de 10 mil 500 estudiantes, con actividades formativas, ejercicio físico y orientación psicológica.
Según los resultados, se observó una reducción superior a dos puntos porcentuales en los riesgos de trastornos de la conducta alimentaria, autolesión y tendencia suicida, evidenciando el impacto positivo de las estrategias preventivas y del acompañamiento familiar.



