
El invierno agrava la crisis humanitaria en Gaza, donde decenas de personas han muerto por hipotermia en medio de lluvias persistentes, frío intenso y refugios improvisados que no ofrecen protección suficiente. Miles de palestinos desplazados sobreviven en tiendas de campaña deterioradas, muchas de ellas levantadas hace casi dos años, desde el inicio de la guerra entre Israel y Hamás.
En zonas como Deir al-Balah, en el centro del territorio, niños descalzos juegan sobre la arena húmeda mientras las familias intentan reforzar sus precarias viviendas con restos de madera y lonas rotas antes de la llegada de nuevas tormentas. La luz del día se filtra por los agujeros de las tiendas, revelando el avanzado deterioro de estos refugios.
Las condiciones dentro son igualmente duras. La humedad constante obliga a las madres a colgar ropa mojada en cuerdas y postes, mientras los caminos se convierten en charcos tras cada aguacero. En algunos casos, el moho invade alfombras y colchones, poniendo en riesgo la salud de los más pequeños.
“Hemos vivido en esta tienda durante dos años. Cada vez que llueve y la tienda se derrumba sobre nuestras cabezas, intentamos poner nuevos trozos de madera”, comentó Shaima Wadi, madre de cuatro, desplazada de Jabaliya en el norte. “Con lo caro que se ha vuelto todo, y sin ningún ingreso, apenas podemos permitirnos ropa para nuestros hijos o colchones para que duerman”.
El Ministerio de Salud de Gaza, administrado por el gobierno dirigido por Hamás, informó que entre las víctimas del frío hay un bebé de dos semanas, además de personas que murieron tras el colapso de viviendas dañadas por la guerra. Ante esta situación, organizaciones humanitarias han reiterado su llamado para permitir el ingreso de más refugios y ayuda de emergencia al territorio.
Los equipos de rescate han advertido a la población que evite permanecer en edificios estructuralmente inestables. Sin embargo, con vastas áreas reducidas a escombros, las opciones para resguardarse de la lluvia son extremadamente limitadas.
“Recojo nylon, cartón y plástico de las calles para mantenerlos calientes”, dijo Ahmad Wadi, quemando los materiales o usándolos como una especie de manta para sus seres queridos. “No tienen cobertores adecuados. Hace mucho frío, la humedad es alta y el agua se filtra por todas partes. No sé qué hacer”.
En el plano político, se espera que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, viaje a Washington en los próximos días, mientras continúan las conversaciones sobre la segunda fase del alto el fuego que entró en vigor el 10 de octubre. Aunque el acuerdo se ha mantenido en términos generales, su avance se ha desacelerado.
Aún permanecen en Gaza los restos del último rehén capturado durante el ataque liderado por Hamás el 7 de octubre de 2023, que desencadenó la guerra. Entre los principales desafíos de la siguiente etapa del alto el fuego figuran el despliegue de una fuerza internacional de estabilización, la conformación de un gobierno tecnocrático para Gaza, el desarme de Hamás y nuevas retiradas de tropas israelíes.



