
Los habitantes de la aldea de Jabo, en el estado de Sokoto, al noroeste de Nigeria, vivieron momentos de pánico y desconcierto tras los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos contra lo que describió como un campamento del Estado Islámico.
Sanusi Madabo, agricultor de 40 años, se disponía a dormir la noche del jueves cuando un estruendo lo sobresaltó. El sonido, explicó, era parecido al de un avión estrellándose. Junto con su esposa, salió apresuradamente de su vivienda de adobe y observó cómo el cielo se iluminaba de rojo.
La intensidad de la luz se mantuvo durante varias horas. Madabo relató que “Era casi como si fuera de día”. Solo más tarde supo que lo que había presenciado correspondía a un ataque aéreo estadunidense dirigido contra presuntos militantes del grupo extremista.
Ese mismo jueves por la noche, el presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos había ejecutado un “poderoso y letal ataque” contra fuerzas del Estado Islámico en Nigeria. Posteriormente, el gobierno nigeriano confirmó que la operación se llevó a cabo con su cooperación.
En entrevistas concedidas este viernes a The Associated Press, residentes de Jabo afirmaron que la comunidad quedó sumida en el miedo y la confusión tras los bombardeos. Señalaron que, hasta ahora, la aldea no había sido blanco de ataques por parte de bandas armadas, a diferencia de otras comunidades cercanas donde este tipo de violencia es frecuente.
Abubakar Sani, vecino que vive a pocas casas del punto donde ocurrió una de las explosiones, recordó la cercanía del impacto y sus efectos: “A medida que se acercaba a nuestra zona, el calor se volvió intenso”.



