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España enfrenta crisis por brote de peste porcina; 39 mil mde en riesgo

El sector porcino de España, considerado el más grande y productivo de la Unión Europea con cerca de 35 millones de cabezas, enfrenta uno de sus momentos más críticos tras detectarse un brote de peste porcina africana (PPA) en una zona colindante con Barcelona. La aparición del virus ha derivado en la suspensión inmediata de importaciones porcinas españolas por parte de países como México, China, Taiwán, Japón y Estados Unidos, lo que ha encendido las alarmas en una industria valorada en 39 mil millones de euros.

Las investigaciones iniciales sobre el origen del brote han causado preocupación entre expertos y autoridades. Un informe del Ministerio de Agricultura advierte que la cepa encontrada en el ganado infectado podría tener origen en un “laboratorio”, una hipótesis que ha sumado tensión a la crisis. Hasta ahora, se han identificado 13 jabalíes contagiados en Collserola del Vallés, en el área metropolitana de Barcelona. Los análisis confirmaron la presencia de PPA, una enfermedad hemorrágica sumamente virulenta y letal para cerdos y jabalíes, aunque inocua para los humanos.

A pesar de que el virus no afecta a las personas ni por contacto ni por el consumo de carne, su alta resistencia en el ambiente —puede sobrevivir semanas en superficies, lodo u objetos contaminados— obliga a extremar medidas. Desde su erradicación en España en 1994, el país no había enfrentado un episodio similar y actualmente no existe vacuna ni tratamiento para combatirlo, sólo protocolos para cortar vías de contagio.

El impacto económico potencial es considerable. Según datos oficiales, el sector porcino representa 11 mil millones de euros anuales en producción, el 39.1% de la producción ganadera y 16.3% de la producción agropecuaria. La actividad genera cerca de 415 mil empleos, factura alrededor de 25 mil millones de euros al año y aporta cerca del 9.5% del PIB industrial. España lidera el sector en Europa con 34.6 millones de cabezas de porcino, muy por encima de Alemania.

Pere Roqué, presidente de la Asociación Agraria de Agricultores de Cataluña, advirtió sobre el impacto emocional y económico entre los productores:

“Los ganaderos afectados no quieren hablar, están desesperados por la situación. Hay familias sufriendo mucho. El miedo es que después de 30 años haciendo las cosas al milímetro y con una inversión impresionante para ofrecer el mejor producto y con unas condiciones de bioseguridad únicas se tire todo por tierra por la falta de responsabilidad sobre la fauna salvaje.”

Asimismo, señaló que “es evidente que la fauna salvaje descontrolada y no sometida al control cinegético puede acabar con la agricultura y la ganadería de este país”, y recordó que solo el año pasado las exportaciones superaron los 8 mil 783 millones de euros.

El origen del brote continúa bajo investigación. Al inicio se sospechó de restos de comida contaminada abandonados en una carretera, posiblemente ingeridos por un jabalí. Sin embargo, un informe reciente del Ministerio de Agricultura apunta a una posible procedencia “de un laboratorio”. El CISA-INIA, con sede en Madrid, comparó la secuenciación del virus con variantes presentes en Europa y concluyó que el patógeno detectado en Barcelona es muy similar al que circuló en Georgia en 2007, lo que sugiere que “su origen pueda estar en una instalación de confinamiento biológico”.

La policía autonómica catalana tampoco descarta esta opción. El consejero de Agricultura, Òscar Ordeig, informó que podría tratarse de una fuga desde alguna instalación cercana, como el IRTA-CReSA, ubicado en Belaterra, próximo al área donde se localizaron los casos positivos.

El sector porcino español tiene una fuerte orientación exportadora. Daniel de Miguel, director de Interporc, detalló que “el sector español está totalmente volcado al exterior” y recordó que el 60% de la facturación proviene de las ventas internacionales. En 2023, los productores españoles vendieron al extranjero 5 mil 771 millones de euros, de los cuales 3 mil 100 millones se dirigieron a países de la Unión Europea. Sin embargo, las mayores oportunidades de crecimiento estaban en Japón, México y Taiwán, precisamente los países que ahora vetaron las importaciones.

Para contener la propagación, el gobierno ha impuesto medidas estrictas en la región barcelonesa, considerada el epicentro del brote. Incluso se desplegó al ejército para reforzar el control y evitar una expansión que podría desatar una emergencia sanitaria de mayores dimensiones.

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