
“Soy Frankelda”, la primera película mexicana completamente animada en “stop motion”, se estrenará el 23 de octubre. Esta producción de Cinema Fantasma presenta la historia de una escritora mexicana que lucha por vivir de su arte en un contexto que no le permite hacerlo. En la trama, la protagonista emprende un viaje hacia su interior, enfrentándose a sus propios demonios y miedos para descubrir si su vocación se desarrollará o si deberá rendirse ante las dificultades.
En palabras de los hermanos Roy y Arturo Ambriz, directores de la película: “Esa emoción a la que se enfrenta nuestro personaje es algo con lo que nos hemos encontrado a lo largo de 14 años de trabajo creativo. Esa ira, esa frustración, las canalizamos en este proyecto y ahora estamos muy felices de haberlo terminado y de presentarlo al mundo”.
El proceso de creación de “Soy Frankelda” fue revelado durante una visita a las instalaciones de Cinema Fantasma, donde La Jornada pudo observar de cerca cómo se elaboraron los personajes, desde el horneado de los materiales hasta la pintura, el vestuario y el ensamble del cabello. Además, se mostró el montaje de más de diez sets utilizados para las grabaciones.
Los elementos visuales de la película muestran una clara influencia de diversas obras y figuras, como El Señor de los Anillos, Don Quijote, Juego de Tronos, la pintora surrealista Leonora Carrington, Remedios Varo y el ilustrador Gustav Doré. “Hay muchos elementos de México desde finales del siglo XIX, de Porfirio Díaz, de leyendas populares. Incluso creamos una hada mesoamericana, porque ya estábamos cansados de ver hadas europeas, y tenemos una sirena que es como un ajolote. Queríamos tomar elementos mexicanos, pero explorarlos de manera diferente”, destacó Arturo Ambriz.
Para hacer realidad “Soy Frankelda”, los creativos de Cinema Fantasma tuvieron que desarrollar más de 60 sets, moldear más de 120 marionetas e incluso inventar un lenguaje propio para los personajes. En ciertos momentos de la producción, llegaron a trabajar simultáneamente hasta 20 tomas, lo que hizo que la película se convirtiera en un esfuerzo monumental que abarcó tres años de trabajo con jornadas de más de 100 personas colaborando en el estudio.
Arturo Ambriz compartió: “Había personas corriendo por todas partes, colaborando, haciendo hasta lo imposible por esta película. Francamente, es un milagro que algo así pueda existir, porque no solo es complicada la técnica de animación, sino también el hecho de crear un mundo de fantasía completamente nuevo.”
Una precuela, Sustos ocultos de Frankelda, fue lanzada previamente en una plataforma de streaming. Arturo Ambriz señaló que “esta película es una expansión de ese universo, y puede ser vista incluso por quienes no conocen la serie”.
El valor del “stop motion”
Para Arturo Ambriz, lo más valioso de “Soy Frankelda” es el proceso creativo. “El stop motion es la forma de arte más bonita, porque involucra todas las artes: pintura, escultura, escritura, fotografía. Permite estar en contacto con objetos materiales, música, sonido y actores. Es algo físico, un gran antídoto contra la inteligencia artificial”, expresó.
Uno de los mayores desafíos técnicos fue la creación de sets complejos, que incluyeron arquitectura, ruinas y edificios modernos, todos para dar vida a un mundo de fantasía. “Algo que hace que el stop motion sea más fácil de producir es tener pocos personajes, pocos vestuarios y pocas locaciones. Pero esta película es todo lo contrario”, añadió.
Personajes con fuerza
La actriz Mireya Mendoza, quien da voz a Frankelda, describió su participación en la película como “un grito de libertad creativa poderoso”. A pesar de que los guionistas son hombres, afirmó que la película resulta “muy empoderadora, no solo para los creativos, sino también para las mujeres”, y destacó el impacto positivo que el personaje de Frankelda ha tenido en muchas niñas y fanáticas de Cinema Fantasma.
El apoyo de Guillermo del Toro
Uno de los aspectos más destacados de la producción fue el acompañamiento de Guillermo del Toro, director y guionista mexicano, quien brindó apoyo durante el proceso. Del Toro invitó a los hermanos Ambriz a Londres para presenciar cómo se grababa la música para Frankenstein y luego los acompañó a Canadá para la mezcla sonora. “Su mayor contribución fue estar en contacto constante con nosotros, preguntándonos cómo estábamos y dándonos ánimos: ¡Van a salir adelante!”, compartió Roy Ambriz.
El futuro de la animación en México
Roy Ambriz también mencionó que en México existen varios estudios de stop motion, como Hobby, Taller del Chucho, Muerte al Buen Cine, y Kraneo, en Puebla, que tienen sus propias producciones. Sin embargo, destacó que Soy Frankelda es la primera película en animación “stop motion” hecha en México completamente en esta técnica.
“Soy Frankelda” se presenta como una historia con diálogos complejos, drama y arcos narrativos que rompen con las convenciones del cine mexicano. Roy Ambriz confía en que su éxito inspire a otros productores a aventurarse a contar historias innovadoras. “Esperamos que esto motive a las nuevas generaciones a prepararse y a perseguir sus sueños”, concluyó.



