
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Israel ha aceptado firmar un alto el fuego de 60 días en Gaza. A través de su red social Truth Social, el exmandatario afirmó que la decisión busca abrir una vía para poner fin al conflicto armado que ha cobrado más de un centenar de vidas palestinas en las últimas 24 horas.
“Israel ha acordado las condiciones necesarias para finalizar el alto el fuego de 60 días, durante el cual trabajaremos con todas las partes para poner fin a la guerra”, publicó. Añadió que Qatar y Egipto, como países mediadores, serán los encargados de presentar la propuesta final. “Espero, por el bien de Medio Oriente, que Hamas acepte este acuerdo, porque no mejorará, sólo empeorará”, advirtió.
Trump confirmó también que el próximo lunes recibirá al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en la Casa Blanca, y anticipó que será “muy firme” en su conversación con el líder israelí, ya que su objetivo es “salvar vidas” y alcanzar un acuerdo definitivo para terminar con lo que calificó como una “brutal guerra”.
En paralelo, la crisis humanitaria se agudiza en Gaza. Un total de 171 organizaciones no gubernamentales exigieron el desmantelamiento de la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), respaldada por Tel Aviv y Washington, al considerar que pone en riesgo a la población civil. Philippe Lazzarini, jefe de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (Unrwa), se sumó a la demanda y denunció que la GHF es responsable de “hambre y bombardeos”.
“Los palestinos de Gaza se enfrentan a una disyuntiva imposible: morir de hambre o correr el riesgo de que les disparen mientras intentan desesperadamente conseguir alimentos para sus familias”, advirtió un comunicado conjunto firmado por Oxfam, Médicos Sin Fronteras, Save the Children, Amnistía Internacional y otras organizaciones.
Según las autoridades médicas locales, desde el inicio de las operaciones de la GHF, a finales de mayo, más de 500 personas han muerto y 4 mil han resultado heridas durante tiroteos cerca de los centros de distribución de ayuda. Lazzarini señaló que la operación ha reducido de 400 a solo cuatro los puntos de distribución, ahora militarizados. “La GHF no proporciona nada más que hambre y disparos al pueblo”, afirmó.
El gobierno israelí reconoció el lunes que civiles palestinos han sufrido “daños” en esos centros y aseguró que sus tropas han recibido nuevas instrucciones tras las “lecciones aprendidas”.
Jake Wood, exmarine estadounidense y fundador de la GHF, renunció al inicio de las operaciones al declarar que el plan no se ajustaba al derecho internacional y que era imposible desarrollarlo “respetando estrictamente los principios de humanidad”.
En tanto, el hospital Al Shifa suspendió este martes sus servicios de diálisis debido a la falta de combustible. “La continua falta de combustible significa la muerte inevitable de todos los pacientes y heridos en los hospitales”, advirtió el Ministerio de Salud gazatí.
En Cisjordania, colonos israelíes incendiaron tierras agrícolas en la localidad de Duma, al sur de Nablus, lo que provocó la destrucción de cientos de olivos. También bloquearon el acceso a una fuente de agua y obstaculizaron el paso de bomberos que intentaban sofocar el incendio. En Ramallah y Hebrón, dos palestinos fueron asesinados por soldados israelíes durante demoliciones forzadas de viviendas, informó la cadena Al Jazeera.



