
El presidente Gustavo Petro rompió su silencio y respondió con firmeza a los audios revelados por el diario El País, en los que se acusa al ex canciller Álvaro Leyva de intentar obtener apoyo de Estados Unidos para destituirlo y entregar el poder a la vicepresidenta Francia Márquez.
Petro calificó las acusaciones como “injurias” y recordó que, durante meses, Leyva lo había atacado. “He decidido responder cartas y unos hechos que aquí muestra el periodista español Quesada en El País. Durante meses he sido víctima de la injuria del señor Leyva y quise simplemente responder a lo que consideraba un acto de venganza bárbaro, canalla, de alguien que simplemente había ayudado de corazón”, expresó Petro en un mensaje publicado en X.
El escándalo comenzó cuando El País divulgó grabaciones y testimonios que indican que Leyva, un político conservador, buscó el respaldo de figuras republicanas como Marco Rubio y Mario Díaz-Balart para impulsar un “gran acuerdo nacional” que resultara en la salida de Petro del poder.
El presidente explicó que su decisión de nombrar a Leyva como canciller fue en parte por considerarlo merecedor de ese cargo, dada su aparente vocación por la paz. Sin embargo, admitió que la relación entre ambos se deterioró con el tiempo. “No quise aceptar pasos oscuros en la Cancillería”, dijo Petro, y agregó que Leyva intentó promover el nombramiento de su hijo en la diplomacia “como si la democracia fuese hereditaria”.
Petro también mencionó el nombramiento de Laura Sarabia como canciller y de Armando Benedetti como ministro del Interior, lo cual, según él, “llenó de odio” a Leyva. Además, el ex canciller habría acusado a Petro de ser “errático” y sugirió que padecía problemas de drogadicción, acusación que Petro rechazó de manera tajante: “Traicionan, aunque siempre hay que insistir en el acuerdo y la paz. Colombia es bella, pero también hay mucha oscuridad en su historia.”
El presidente vinculó el comportamiento de Leyva con lo que él considera la “doble moral de la oligarquía” colombiana. Según la investigación de El País, Leyva incluso propuso que Francia Márquez asumiera la presidencia tras la salida de Petro, lo que generó especulaciones sobre un posible complot. Sin embargo, la vicepresidenta negó categóricamente cualquier participación: “No permitiré que mi nombre sea utilizado para alimentar intereses particulares ni rencillas que no contribuyen a la construcción de un país más justo”, declaró en un comunicado.
El conflicto también involucra el escándalo por la licitación de pasaportes, que llevó a la destitución de Leyva y su inhabilitación por diez años. El distanciamiento entre Petro y Leyva se intensificó después de que el ex canciller publicara cartas acusando al presidente de comportamientos “extraños” en actos internacionales. Petro descalificó estas acusaciones como “chismes de corredor” y reafirmó su libertad personal.
Fuentes cercanas a la presidencia informaron que Petro escuchó los audios en su despacho y solicitó explicaciones a la vicepresidenta, quien negó cualquier implicación en los hechos. Según la investigación, la Casa Blanca nunca consideró seriamente la propuesta de Leyva.
Por su parte, Leyva, que actualmente se encuentra en Madrid por “motivos de seguridad”, no ha respondido a los señalamientos. La Presidencia está evaluando posibles acciones legales para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades.



