Denuncian ecocidio en zona sagrada wixárica de Nayarit por tala y quema de vegetación

Integrantes del pueblo wixárika denunciaron la tala de árboles y la quema de vegetación en la zona sagrada de Tatei Haramara, conocida como la Isla del Rey, ubicada en el municipio de San Blas, Nayarit, lo que fue calificado como un ecocidio.
La alerta fue emitida por Rubén López de la Cruz, vicepresidente de la Unión Wixárika de Centros Ceremoniales de Jalisco, Durango y Nayarit, quien difundió un mensaje desde el propio sitio afectado dirigido a autoridades tradicionales de los pueblos wixárika, náayeri, o’dam y meshikan.
En su pronunciamiento, el representante indígena pidió la intervención urgente de las instituciones del Estado mexicano, al señalar que estos hechos representan una agresión directa contra un patrimonio cultural y espiritual reconocido mediante decreto presidencial como parte de los sitios sagrados del pueblo wixárika.
Los pueblos originarios que integran el llamado Plan de Justicia exigieron la realización de una sesión urgente para abordar lo ocurrido, al advertir que este tipo de acciones contradicen los reconocimientos oficiales otorgados a sus territorios sagrados.
“No se vale que después de los reconocimientos se estén dando estas cosas aquí en nuestro lugar sagrado”, expresó López de la Cruz en un video difundido a través de redes sociales y del portal WixarikaMx.
Hasta el momento, el Ayuntamiento de San Blas, encabezado por José Antonio Barajas López, señaló no tener información sobre los hechos.
La Isla del Rey es considerada un sitio de alto valor espiritual para los wixaritari de Jalisco, Durango y Nayarit. En este espacio, al que solo se puede acceder por lancha, se realizan ceremonias tradicionales como matrimonios, bautizos y ofrendas, además de ser un área natural donde habitan especies como venados cola blanca e iguanas.
Este territorio sagrado ha enfrentado presiones desde hace casi dos décadas por parte de intereses turísticos, pese a que el pueblo wixárika cuenta con un permiso histórico otorgado desde el sexenio de José López Portillo para su uso ceremonial.



