
Una combinación poco habitual de géneros musicales reunió a miles de personas la noche de este sábado en el corazón de la Ciudad de México, donde el Andrea Bocelli encabezó un concierto masivo en el Zócalo capitalino, acompañado por la cumbia de Los Ángeles Azules y la participación de Ximena Sariñana. El resultado fue un encuentro musical que transitó entre la ópera, el pop y los ritmos populares mexicanos.
El Zócalo se convirtió en una gran sala de conciertos al aire libre donde coincidieron públicos de distintas edades y orígenes. De acuerdo con datos del Gobierno de la Ciudad de México, alrededor de 130 mil asistentes se dieron cita, entre ellos la jefa de Gobierno Clara Brugada y Beatriz Gutiérrez Müller.
El evento formó parte del Romanza 30th Anniversary World Tour, gira con la que Bocelli celebra 30 años del álbum que impulsó su carrera internacional. El espectáculo comenzó con una proyección de momentos de su trayectoria operística, seguida de su aparición en el escenario entre ovaciones del público.
Durante cerca de hora y media, el tenor italiano interpretó piezas emblemáticas de la ópera universal, acompañado por orquesta y ballet. Obras como La donna è mobile, fragmentos de Carmen, La Traviata y Los pescadores de perlas marcaron la primera parte del concierto, donde el público respondió con aplausos constantes y gran emoción.
Uno de los momentos más impactantes llegó con la interpretación de Carmina Burana, que llenó la plancha del Zócalo con la fuerza del coro y la orquesta, generando una atmósfera imponente.
El concierto también incluyó un segmento más íntimo con imágenes de su carrera proyectadas en pantallas, acompañado de piezas como Vivo por ella y Con te partirò, además de la interpretación de Caruso.
La noche dio un giro hacia la música popular cuando Los Ángeles Azules subieron al escenario con el tema Mis sentimientos, interpretado por Ximena Sariñana, lo que convirtió el Zócalo en una gran pista de baile. En ese momento, el público estalló en euforia con gritos como: “¡De Iztapalapa para el mundo, chingaos!” y “¡Viva México!”.
En la parte final, Bocelli sorprendió al tocar la flauta travesera mientras Sariñana interpretaba What a Wonderful World. Posteriormente, el espectáculo cerró con fuegos artificiales que iluminaron el cielo capitalino.
Sin embargo, el público pidió más, y el tenor regresó en dos ocasiones para interpretar nuevamente Con te partirò y finalmente Nessun dorma, con lo que concluyó una noche marcada por la mezcla de géneros y la respuesta multitudinaria.
La asistencia, en su mayoría con gorras naranjas entregadas por un patrocinador del evento, llenó por completo la plancha del Zócalo. Algunos asistentes llevaron sillas o banquitos, mientras otros permanecieron de pie durante todo el concierto.
Entre los testimonios, destacó el de una asistente de 85 años, quien celebró la oportunidad de presenciar ópera gratuita en la capital. También hubo quienes viajaron desde distintas alcaldías para ver a sus artistas favoritos, confirmando la diversidad del público que reunió el evento.



