
El saldo de víctimas por el descarrilamiento del tren de alta velocidad ocurrido el domingo en la provincia de Córdoba ascendió ayer a 40 fallecidos. Además, 37 personas continúan desaparecidas, y se teme que estén atrapadas entre los vagones siniestrados. En total, 121 pasajeros resultaron heridos, de los cuales 41 permanecen hospitalizados, la mayoría en estado de extrema gravedad.
Las investigaciones iniciales apuntan a una rotura en la soldadura de la vía férrea como posible causa del accidente, lo que indicaría un problema en la infraestructura y no un fallo humano ni un desperfecto del tren, que pertenece a la empresa italiana Iryo, según informaron las autoridades.
El incidente constituye el peor accidente en la historia del transporte de alta velocidad en España y ha generado consternación entre la población y las autoridades. “La cifra de fallecidos es más que probable que aumente”, lamentó el presidente de la Junta de Andalucía, José Manuel Moreno Bonilla.
Este sistema ferroviario conecta algunas de las principales ciudades del país —como Madrid, Barcelona, Sevilla, Córdoba, Málaga, Zaragoza, Santiago de Compostela y Valladolid— y transporta más de 40 millones de pasajeros al año.
El ministro de Transportes del gobierno español, el socialista Óscar Puente, señaló que aún se desconocen los motivos del accidente, aunque destacó que “es raro”, dado que ocurrió en una recta con las vías prácticamente nuevas y que el tren fue inspeccionado apenas hace cuatro días. Por su parte, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández, reconoció que “es prematuro conocer las causas del descarrilamiento”.
Desde el ministerio de Transportes se informó que se identificó una rotura en la soldadura de la vía en el kilómetro 318.7, a la altura de Adamuz (Córdoba), y que esta podría ser la causa del accidente. Previamente, se habían difundido videos que mostraban vibraciones en los trenes al pasar por esa zona, observaciones que ya habían sido reportadas por los maquinistas.
Entre los pasajeros afectados se encuentra el periodista de Radio Nacional de España Salvador Jiménez, quien relató: “Nadie nos informa. ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) no se ha puesto en contacto con nosotros y tienen el teléfono de todo el pasaje. (…) Íbamos preguntando a los guardias civiles todo el camino al salir del tren ‘por dónde tenemos que ir, por dónde tenemos que ir’”.
Desde México, la Secretaría de Relaciones Exteriores expresó sus condolencias al pueblo y gobierno de España “por la irreparable pérdida de vidas humanas” y deseó pronta recuperación a los heridos. Hasta el momento, no se reporta que haya mexicanos afectados por el accidente.



