
La inflación en México tuvo un ligero incremento en agosto, alcanzando 3.57 % anual, frente al 3.51 % registrado en julio, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este repunte se debe principalmente al aumento de precios en servicios de alimentos como loncherías, fondas y taquerías, así como al alza en algunos productos cárnicos y verduras.
Pese a este aumento, el indicador se mantiene dentro del rango objetivo del Banco de México, que busca mantener la inflación entre 3 y 4 %, reflejando un escenario de estabilidad para la economía nacional.
En comparación mensual, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un avance de apenas 0.06 %, marcando el cuarto mes consecutivo de desaceleración en el ritmo de aumento de los precios.
Factores que incidieron en el alza
- Índice subyacente: que excluye energía y alimentos frescos, aumentó 0.22 % mensual y se ubicó en 4.23 % anual, sumando cuatro meses consecutivos por encima de 4 %.
- Productos con mayor incidencia: vivienda propia (0.27 %), servicios de comida rápida como torterías y taquerías (0.63 %), chile serrano (34.94 %) y tomate verde (16.71 %).
- Productos con disminuciones: pollo (−4.62 %), jitomate (−11.46 %), transporte aéreo (−9.76 %) y entradas de cine (−11 %).
- Índice no subyacente: que incluye energéticos y productos agropecuarios, bajó 0.47 % mensual, registrando 1.38 % anual, influido por la caída de los precios de frutas, verduras y energía.
Perspectivas y postura monetaria
Expertos señalan que la persistencia de la inflación subyacente refleja presiones de demanda en sectores clave, lo que obliga a mantener prudencia en la política monetaria. El Banco de México se mantiene cerca de su nivel neutral de tasas de interés, aunque podría considerar ajustes hacia finales de 2025 dependiendo de la evolución de los precios.
En términos generales, el país sigue atravesando un período de inflación controlada, con un comportamiento favorable en comparación con meses anteriores, aunque persisten retos en los sectores de servicios y alimentos que afectan la estabilidad de precios a mediano plazo.



