
El canciller de Venezuela, Yván Gil, anunció que su gobierno presentará una solicitud formal a la Organización de Naciones Unidas (ONU) para exigir que se tomen medidas para frenar lo que considera un intento de agresión militar por parte de Estados Unidos.
Durante su intervención en el Encuentro de Juristas en Defensa del Derecho Internacional, realizado en Caracas y con la presencia de invitados internacionales, Gil subrayó la necesidad de que los órganos de la ONU actúen ante esta amenaza. “Vamos a recurrir a Naciones Unidas para exigir que se hable claro y que sus instancias actúen conforme a los hechos”, afirmó el ministro.
En su discurso, Gil insistió en la importancia de evitar la idea de que este conflicto deba resolverse exclusivamente a través de un diálogo entre dos Estados, argumentando que la respuesta a la agresión debe venir de la aplicación de la ley y del derecho internacional. “El intento de agresión debe ser detenido por medio de la ley, que conlleve la asunción de las responsabilidades correspondientes”, manifestó.
El canciller también se refirió a los recientes ataques por parte de fuerzas estadounidenses en el Caribe, mencionando que deben ser investigados como crímenes de guerra. “La ley debe actuar para esclarecer los asesinatos cometidos y determinar quiénes son los responsables en la cadena de mando, así como en la ejecución de los ataques”, indicó.
Gil condenó la narrativa que justifica estos ataques y remarcó que las agresiones a embarcaciones en el mar constituyen violaciones graves de los derechos humanos y de las normativas que protegen a los trabajadores del mar en la región del Caribe. En cuanto a las acciones de Estados Unidos, señaló que, a pesar de que expertos de la ONU las han calificado como ejecuciones extrajudiciales, se trata de “viles asesinatos”.
La gravedad de la situación se ve incrementada, según el canciller, por el hecho de que tales crímenes son defendidos por altos funcionarios de un país miembro de la ONU, que incluso celebran estos asesinatos como un “gran logro”.
La presencia militar estadounidense en el Mar Caribe, que comenzó a intensificarse en agosto, se ha convertido en una de las mayores escaladas militares de la región. Actualmente, Estados Unidos tiene desplegados en la zona ocho destructores, más de 30 aviones F-35, helicópteros de élite, 10.000 tropas de infantería, un submarino nuclear y el grupo de ataque del portaviones Gerald Ford, el más grande del mundo, con 5.000 marines adicionales.
Desde la Casa Blanca, tanto el secretario de Estado, Marco Rubio, como el presidente Donald Trump, han insistido en que el despliegue tiene como objetivo combatir el narcotráfico. Sin embargo, la creciente presencia militar ha alimentado las sospechas de que el verdadero propósito es una agresión directa a Venezuela.



