La ONU reconoce el fracaso en el objetivo de 1.5°C mientras se inicia la COP30 en Brasil

El secretario general de la ONU, António Guterres, lamentó este jueves el incumplimiento del objetivo de limitar el calentamiento global a 1.5°C en comparación con los niveles preindustriales, durante la cumbre de líderes previa a la COP30, que se celebra en la ciudad brasileña de Belém.
Guterres destacó que las décadas de retraso y negación en las acciones climáticas habían conducido al fracaso en el cumplimiento de este objetivo clave del Acuerdo de París. “Esto es un fracaso moral y una negligencia mortal”, señaló el Secretario General, quien además remarcó que, aunque se ha fallado en mantener el calentamiento global bajo los 1.5 °C, aún es posible reducir los daños mediante la aceleración de acciones, como la eliminación progresiva de los combustibles fósiles.
Retos y perspectivas de la COP30: esperanza y ausencia de los principales emisores
A pesar de la gravedad de los desafíos climáticos, la cumbre anual sobre el clima de la ONU, que este año se lleva a cabo en Brasil, ha arrancado con una mezcla de esperanza y preocupaciones. La ciudad de Belém, situada cerca de la selva amazónica, se ha convertido en el epicentro de un encuentro que busca movilizar los fondos necesarios para frenar la deforestación y proteger los ecosistemas que estabilizan el clima global.
La selva amazónica, conocida como el “pulmón del mundo”, enfrenta una amenaza constante debido a la tala ilegal, los incendios forestales y la expansión de la ganadería. En este contexto, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, espera que esta cumbre sea un espacio para avanzar en compromisos climáticos internacionales, a pesar de la ausencia de los líderes de las tres principales naciones emisoras de carbono: Estados Unidos, China e India.
El presidente estadounidense, Donald Trump, quien retiró a su país de los Acuerdos de París, no ha enviado a ningún funcionario de alto perfil, mientras que China está representada por su viceprimer ministro. Esta falta de participación de los principales emisores ha generado preocupaciones entre activistas y diplomáticos, quienes temen que esta situación pueda retrasar aún más los esfuerzos globales en la lucha contra el cambio climático.
“El enfoque de Trump está llevando al mundo a la negación y la desregulación”, afirmó Nadino Kalapucha, portavoz de los pueblos indígenas kichwa amazónicos de Ecuador, subrayando los efectos negativos de estas políticas en países como Ecuador, Perú y Argentina, que ya enfrentan presiones ambientales.
Por otro lado, el presidente colombiano, Gustavo Petro, se mostró crítico de la postura estadounidense y afirmó que su ausencia “no solo es displicente, sino que va contra la vida de toda la humanidad”, y destacó la necesidad de que América Latina impulse energías limpias para frenar el colapso climático.
Acciones concretas y contradicciones: el papel de Brasil en la COP30
Lula, un ferviente defensor de la diplomacia climática y reconocido por sus esfuerzos para reducir la deforestación en la Amazonía, ha prometido enfocar la COP30 en la implementación de acciones concretas para cumplir los compromisos asumidos en cumbres previas. Entre las iniciativas que se presentarán está el “Fondo Bosques Tropicales para Siempre”, que busca apoyar a más de 70 países en desarrollo en su compromiso por proteger las selvas tropicales.
Sin embargo, las contradicciones no faltan. A pesar de su liderazgo en la lucha contra la deforestación, Brasil también es uno de los principales productores de petróleo, y la reciente autorización otorgada a Petrobras para realizar prospecciones cerca del río Amazonas ha generado críticas, incluso dentro de su propio gobierno. En una reciente declaración, Lula aclaró: “No quiero ser un líder medioambiental. Nunca he afirmado serlo”.
El clima de Belém: una ciudad en preparación para la cumbre
El evento, que atrae a miles de delegados, activistas y periodistas, se enfrenta a los desafíos logísticos propios de una ciudad como Belém, que tiene una población de 1.3 millones de habitantes y una infraestructura limitada. La demanda de alojamiento ha sido tal que muchos asistentes han tenido que recurrir a soluciones alternativas, como dormir en hamacas o en alojamientos improvisados.
Además, la ciudad se ha convertido en un escenario vibrante de protestas y manifestaciones, lo que resalta la diferencia con otras cumbres celebradas en países con regímenes autocráticos. Activistas y líderes indígenas, como los del grupo ambientalista Greenpeace, han aprovechado la libertad de expresión en Brasil para expresar sus demandas a través de pancartas y marchas a lo largo del río Amazonas.
Laurent Durieux, investigador de la organización International Relief and Development, destacó la importancia de poder protestar y dialogar en este tipo de eventos. “Brasil tiene un largo historial de lucha social y eso forma parte de este evento”, dijo Durieux.



