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Guns N’ Roses enloquece a 65,000 fanáticos en el Estadio GNP, en CDMX

El Estadio GNP fue el escenario de un espectáculo de alto voltaje el sábado por la noche, cuando Guns N’ Roses subieron al escenario ante 65,000 personas que no dejaban de corear sus más grandes éxitos. Temas emblemáticos como Sweet Child O’ Mine y Paradise City fueron recibidos con delirio, mientras el público disfrutaba de una de las últimas paradas de la banda en su gira mundial.

La apertura del evento estuvo a cargo de Public Enemy, una de las formaciones más influyentes en la historia del rap, quienes dejaron su marca en el escenario con una descarga de poderosas canciones. Aunque en apariencia los estilos de ambos grupos parecen ser opuestos, comparten la particularidad de haber surgido en los años 80 y, además, de haber conquistado multitudes con una actitud irreverente.

Dos leyendas de diferentes mundos

En los años 80 y 90, Guns N’ Roses fueron considerados el paradigma de los “chicos malos” del rock, sobre todo por la imagen de su guitarrista Slash y los escándalos protagonizados por su vocalista Axl Rose. El grupo no solo rompió récords de ventas, sino también estigmas con su actitud desafiante, tal como lo dejó claro su primer disco, que incluía un explícito aviso de advertencia: “Peligro, este material puede ser ofensivo para alguien”.

Por otro lado, Public Enemy revolucionó el rap con su uso innovador del sampleo y su profunda carga política, al mismo tiempo que se mantenían fieles a sus orígenes humildes. Su música llegó a un público masivo gracias a su asociación con proyectos como la banda sonora de Do The Right Thing y las imágenes de Spike Lee.

Ambos grupos fueron figuras destacadas de los años 90, desafiando a otras bandas como Nirvana y Pearl Jam con su estilo propio y su actitud desafiante. Guns N’ Roses y Public Enemy nunca escondieron su ambición, abrazando el éxito sin perder de vista su postura crítica.

Un enfrentamiento inesperado en el escenario

La batalla por el público en el Estadio GNP no fue sencilla. Public Enemy, aunque fuera de su zona de confort, supieron enganchar a la multitud con su energía y repertorio, desplegando himnos como Brothers Gonna Work it Out y el icónico Fight the Power. Lograron robarse la atención del público de Guns N’ Roses, un hecho no menor en un evento de esta magnitud.

La llegada de Guns N’ Roses: delirio total

A las 21:32, las luces del estadio se apagaron y la clásica animación con la cruz de Guns N’ Roses llenó el aire, anticipando el arranque del show. En cuestión de segundos, Slash desató los primeros acordes de Welcome to the Jungle y el público enloqueció. A partir de ahí, el recital se convirtió en un desfile de clásicos: Mr. Brownstone, It’s So Easy y la inconfundible voz de Axl Rose acompañaron al público durante el resto del concierto.

Tras un breve saludo, la banda continuó con Yesterday de Use Your Illusion 2 y su versión del Live and Let Die de Paul McCartney. Axl, con su característico sombrero de vaquero, entregó su versión de Bob Dylan en lo que se convirtió en uno de los momentos más esperados de la noche.

El espectáculo concluyó con You Could Be Mine, dejando claro que, aunque ya no sean el centro de los escándalos que definieron su imagen, Guns N’ Roses sigue siendo un gigante del rock clásico, capaz de llenar estadios y mantener viva la esencia de una época dorada de la música.

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