
El gobierno de México respondió a la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un arancel general del 30% a todos los productos de origen mexicano a partir del 1° de agosto. La medida fue notificada en una carta enviada a la presidenta Claudia Sheinbaum y publicada en la red Truth Social del mandatario.
“Lo que México ha hecho no es suficiente. México aún no ha detenido a los cárteles que intentan convertir toda América del Norte en un parque de tráfico de narcóticos. Obviamente, ¡no puedo permitir que eso suceda!”, escribió Trump en la misiva, donde también argumenta que el déficit comercial con México representa una amenaza a la seguridad nacional de su país.
La imposición de este nuevo gravamen se sumará a los aranceles sectoriales vigentes: 50% al acero, 25% al aluminio y hasta 25% a los automóviles si no cumplen con las reglas de origen establecidas por el T-MEC. Aunque el 83% de las importaciones mexicanas actualmente están exentas de tarifas, solo el 47% de los productos cumple con los requisitos del tratado comercial.
En respuesta, las secretarías de Relaciones Exteriores y de Economía de México emitieron un comunicado conjunto en el que señalan que este nuevo esquema arancelario es “un trato injusto” y que fue abordado durante una reunión binacional realizada el pasado 11 de julio.
“Como parte del cambio profundo en la política comercial de Estados Unidos, todos los países recibirían una carta signada por el presidente de los Estados Unidos, estableciendo nuevas tarifas a partir del 1° de agosto. Mencionamos en la mesa que era ‘un trato injusto’ y que no estábamos de acuerdo”, señalaron.
Durante la reunión en Washington, una delegación mexicana conformada por funcionarios de las secretarías de Economía, Relaciones Exteriores, Hacienda, Seguridad Pública y Energía sostuvo encuentros con el Departamento de Estado, el Departamento de Comercio, el Consejo de Seguridad Nacional y la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, con el objetivo de instalar una mesa de trabajo permanente para tratar los principales temas de la relación bilateral.
Trump advirtió que si México decide imponer aranceles recíprocos, su gobierno responderá aumentando aún más los gravámenes. También condicionó la revisión de las tarifas a una mejora en el combate al tráfico de fentanilo y otras drogas, afirmando que podrían “ajustarse al alza o a la baja”.
México no es el único país afectado por la nueva política arancelaria. En los últimos días, Trump ha notificado medidas similares a Canadá (35%), Brasil (50%) y la Unión Europea (30%).
Desde que inició su segunda campaña presidencial, Trump ha reiterado su intención de aplicar impuestos a las importaciones provenientes de México. En febrero, tras asumir el poder, anunció tarifas de 25%, aunque postergó su implementación tras una conversación telefónica con la presidenta Sheinbaum.
El gobierno mexicano subrayó que continuará las negociaciones con su contraparte estadounidense para proteger a las empresas nacionales y los empleos, en un contexto de creciente tensión comercial entre ambas naciones.



