
Colombia enfrenta una crisis de violencia tras una serie de atentados que han dejado al menos 20 muertos y decenas de heridos en las últimas horas. El presidente Gustavo Petro confirmó la detención de dos personas relacionadas con el ataque ocurrido en Cali, donde se reportan más de 70 heridos.
En Cali, un carro bomba explotó cerca de la Escuela Militar de Aviación “Marco Fidel Suárez”, causando la muerte de siete personas, según informó el alcalde Alejandro Éder. “Hay una nueva víctima mortal, ya son siete fallecimientos por este ataque”, declaró el funcionario en entrevista con medios locales. Además, otro camión cargado con cilindros bomba no llegó a detonar y fue abandonado en una avenida de la ciudad.
Por otro lado, en el municipio antioqueño de Amalfi, un ataque que incluyó el derribo de un helicóptero policial dejó 13 agentes muertos, en uno de los episodios más violentos de la década. Ambos hechos, calificados como “terroristas”, ocurrieron con pocas horas de diferencia y han generado una alarma en zonas donde operan grupos armados como las disidencias de las FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y otras bandas ligadas al paramilitarismo.
El presidente Petro relacionó el atentado en Antioquia con las políticas de erradicación forzosa de cultivos ilícitos en la región, pero hizo un llamado a los campesinos para que participen voluntariamente en estos programas. “Iniciadas las tareas de erradicación forzosa en el norte de Antioquia, responde la banda allí, el Frente 36”, escribió Petro en su cuenta de X, refiriéndose a esta disidencia de las FARC. Actualizó la cifra de víctimas mortales a trece y destacó que murieron “luchando para debilitar el narcotráfico que hace rutas por el Caribe y que va destino a Estados Unidos”.
Asimismo, el mandatario invitó a los cultivadores de hoja de coca a sumarse a las campañas de sustitución. “Pueden acudir al Gobierno para ampliar rápidamente las zonas de sustitución”, dijo Petro, recordando que el Estado ya sustituye 14 mil hectáreas en el sur del país. También advirtió a los narcotraficantes que “ensangrenten el país” que serán perseguidos tanto por las autoridades nacionales como internacionales.
Sobre el atentado en Cali, el presidente confirmó la captura de dos sospechosos. “Uno de ellos ya está colaborando”, aseguró. “Ya veremos los resultados de la investigación, que darán más información al respecto. [El ataque] lo llevaron a cabo dos personas apenas, sin armas, pero llenos de explosivos que salen corriendo apenas uno de esos camiones se activa y que la población misma captura en el barrio contiguo”, explicó. Uno de los detenidos, alias “Sebastián”, ha sido señalado por Petro como “uno de los presuntos responsables del atentado en Cali con camión/bomba, capturado por la comunidad en el lugar de los hechos”. Según el mandatario, este pertenece a estructuras del Estado Mayor Central de las FARC, dirigidas por alias “Marlon”, subordinado a la llamada Junta del Narcotráfico.
En respuesta a estos ataques, el presidente anunció que declarará como organizaciones “terroristas” al Clan del Golfo, a las disidencias de las antiguas FARC, al Estado Mayor Central y a la Segunda Marquetalia. Por su parte, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, anunció una recompensa de hasta 200 millones de pesos colombianos (alrededor de 50 mil dólares) por información que permita anticipar futuros atentados terroristas.
A menos de 24 horas de estos ataques, una nueva explosión se registró en Florencia, Caquetá, aunque sólo se reportaron daños materiales. El artefacto detonó cerca de las 3:00 a.m. en una zona céntrica y, afortunadamente, no hubo personas cerca del lugar, según informó el diario El Tiempo. En lo que va del año, las autoridades han detenido a 30 personas en Florencia por actividades similares, entre ellos Rubiel Cabrera, alias “Raúl”, jefe financiero de las disidencias que lidera Alexander Mendoza, alias “Calarcá”.
Por último, el país aún llora la muerte del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, quien falleció tras estar hospitalizado por más de dos meses debido a un atentado ocurrido el 7 de junio en Bogotá. Uribe Turbay recibió disparos mientras participaba en un acto de campaña en el barrio Modelia y, tras su muerte, fueron capturadas al menos tres personas, incluido un menor de 15 años señalado como autor material y Elder José Arteaga Hernández, alias “El Costeño”, identificado como presunto autor intelectual. Este atentado revive el recuerdo de los magnicidios de las décadas de 1980 y 1990, cuando fueron asesinados líderes políticos como Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro.



