Aniversario del acueducto en Querétaro ocurre entre escasez y críticas por data centers

El municipio de Querétaro celebra este sábado el 300 aniversario del inicio de la construcción del acueducto que abasteció de agua a la ciudad hasta mediados del siglo XX. Sin embargo, la conmemoración ocurre en un contexto de crecientes tensiones sociales por la escasez del recurso, el tandeo en diversas colonias y las críticas hacia el gobierno estatal por permitir la instalación de empresas transnacionales de centros de datos, conocidos como data centers, que requieren grandes volúmenes de agua.
El festejo oficial tendrá un costo de 1.5 millones de pesos, según informó el alcalde Felipe Fernando Macías. Paralelamente, organizaciones y activistas en defensa del agua anunciaron movilizaciones para denunciar lo que consideran un proceso de “saqueo” del recurso y exigir una legislación que garantice al menos 100 litros diarios por persona, conforme a estándares de derechos humanos internacionales.
En este contexto, Abelardo Rodríguez Macías, integrante de la Asamblea Chichimeca Otomí Tlaxco Andamaxei de La Cañada, advirtió sobre la expansión de estos centros en municipios conurbados como El Marqués:
“hemos observado la proliferación de centros de procesamiento de datos (data centers). Esta es una irresponsabilidad. Se inscriben como industrias de servicios porque las normas de impacto ambiental son más laxas, y no como lo que son: industrias que generan mucho calor, utilizan mucha agua y contaminan. En El Marqués, en La Cañada, ya empieza a haber escasez, pero en el municipio de Colón es donde está más crítico el asunto.
El activista también denunció el uso desigual del agua en la región y señaló el caso del diputado federal priista Mario Calzada:
“con los pozos concesionados mantiene una laguna artificial y campos de polo para caballos. Lo balconearon (hace algunas semanas en La Mañanera de la presidenta Claudia Sheimbaun) porque es ya inocultable el robo de agua, mientras aquí en La Cañada hay escasez, un día tenemos agua y otros días no. La pagamos carísima”.
Asimismo, criticó el modelo de gestión del recurso en El Marqués, donde —aseguró— intervienen múltiples intermediarios privados:
“Una factura, otra da mantenimiento, otra supervisa, y son puros negocios. Ahora sí que de la élite queretana. Por eso están renuentes, porque es un negociazo. El agua les sale gratis, la tierra les sale gratis, la venden a veces varias veces”.
Desde el ámbito legislativo, el diputado morenista Eric Silva Hernández, presidente de la Comisión de la Agenda 2030 en el Congreso local, señaló que existe una contradicción en la política hídrica del estado ante la llegada de grandes empresas tecnológicas:
“tenemos una enorme contradicción porque Querétaro está considerado una zona de veda. Se supone que los dos más grandes acuíferos subterráneos que nos surten de agua aquí a Querétaro, están sobreexplotados. Entonces, teóricamente, las cuencas sobre las que está Querétaro, la Conagua las tiene como una zona en riesgo, en veda.
Es “la CEA en este momento la que fija las tarifas y es quien también decide a quién se le da o a quién no se le da agua en los tandeos”.
Agregó que, mientras la población enfrenta cortes de suministro, continúan los proyectos de instalación de grandes corporaciones:
“Mientras a la población le dicen que no hay agua, que se tiene que comenzar con cortes intermitentes; pero por otro lado siguen invitando empresas como Microsoft, Amazon, Google, y todas estas grandes transnacionales que necesitan agua para los centros de datos. Creemos que eso es una cuestión totalmente ilógica por parte del gobierno del estado”.
El legislador también impulsa una iniciativa para crear una ley estatal de aguas que priorice el derecho humano al recurso y regule a la Comisión Estatal de Aguas (CEA):
“Al garantizar este derecho, tampoco ya le damos facultad a la Comisión Estatal para que pueda realizar los cortes de agua. Lo que pueden hacer es limitarla tal vez, pero jamás que te dejen sin agua””.
Desde una perspectiva histórica, la investigadora de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Ana Cecilia Figueroa, explicó que la problemática del agua en la región tiene raíces coloniales vinculadas a la actividad industrial de los obrajes, que contaminaban el río Querétaro y generaban problemas de salud pública. Esto llevó a la construcción del acueducto por encargo del virrey al marqués de la Villa del Villar del Águila.
El cronista municipal Lauro Jiménez recordó que la obra fue proyectada desde 1712, inició en 1726 y se convirtió en el sistema hidráulico principal de la ciudad hasta el siglo XX. El acueducto está compuesto por 74 arcos de cantera rosa, piedra y argamasa, con una longitud aproximada de 1,298 metros y una altura máxima de 28.5 metros. En su construcción participaron tanto autoridades municipales como don Juan Antonio de Urrutia y Arana, además de trabajadores indígenas de La Cañada, en su mayoría de origen otomí.
El historiador Ricardo Rabell añadió que la cimentación de los arcos requirió excavaciones de hasta 17 metros de profundidad y la participación de cerca de 5 mil trabajadores.



