
El Gobierno de México concretó la compra del 100% de las acciones del Tren Suburbano, luego de llegar a un acuerdo con las empresas CAF y Omnitren, informó el titular del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), Jorge Mendoza Sánchez.
Durante la conferencia matutina de este 23 de abril, el funcionario detalló que con esta operación el Estado mexicano se convierte en el único propietario del sistema ferroviario que conecta Buenavista, en la Ciudad de México, con Cuautitlán, en el Estado de México.
“Es decir, este tren pasa de manos privadas a manos del pueblo de México”, afirmó, al anunciar también que el sistema llevará el nombre de “Felipe Ángeles”.
Mendoza Sánchez recordó que el Tren Suburbano fue inaugurado en 2008 y cuenta con 27 kilómetros de recorrido y siete estaciones, logrando un trayecto de aproximadamente 25 minutos entre sus terminales. Añadió que en 2025 movilizó a 45.1 millones de personas usuarias, lo que lo posiciona como una de las principales opciones de transporte metropolitano.
El funcionario precisó que, aunque el proyecto contó con inversión privada, también recibió recursos públicos por 11 mil millones de pesos a través del Fondo Nacional de Infraestructura (FONADIN), además de financiamiento de Banobras.
La compra de las participaciones de CAF (43.4%) y Omnitrén (7.6%) se realizó por 5 mil 999 millones de pesos, conforme a lo establecido en la concesión y con base en una valuación del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDABIN).
“Con esta adquisición, ya esta empresa que estamos comprando, se convierte en una Empresa de Participación Estatal Mayoritaria”, señaló.
El titular de Banobras explicó que la deuda vinculada al proyecto será asumida por el FONADIN e incluida dentro de la operación, para posteriormente ser reestructurada en conjunto con Banobras en condiciones más favorables.
Agregó que la administración del Tren Suburbano quedará a cargo del FONADIN, organismo operado por Banobras, con el objetivo de mejorar la eficiencia del servicio, así como fortalecer la seguridad y calidad para los usuarios.
Asimismo, destacó que este modelo ya opera en otros sistemas ferroviarios como el tren “El Insurgente”, que conecta la Ciudad de México con Toluca y que ha transportado a más de 19 millones de pasajeros en los últimos dos años y medio sin interrupciones.
Impulso a la red ferroviaria nacional
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum recordó que en sexenios anteriores, particularmente durante el gobierno de Ernesto Zedillo, los trenes de pasajeros fueron privatizados, lo que derivó en su casi desaparición.
“El único que quedó fue el llamado “Chepe”, un tren turístico que va de Chihuahua a Sinaloa. Es decir, los trenes de pasajeros, como parte del movimiento de personas en nuestro país, desaparecieron”, afirmó.
La mandataria también señaló que la fragmentación de concesiones en el transporte de carga generó ineficiencias operativas, al dividir la administración entre distintas empresas, situación que incluso ha sido señalada por autoridades de competencia.
En contraste, destacó que con la llegada de la llamada Cuarta Transformación se impulsó la recuperación del sistema ferroviario nacional, tanto de pasajeros como de carga, lo que se reforzó con la reforma constitucional de 2024 que otorga al Estado la facultad de operar trenes.
“Nosotros recuperamos esta idea: debe haber trenes de pasajeros. Si ustedes ven las noticias a nivel mundial, todos los países están recuperando sus trenes de pasajeros, incluso Estados Unidos. Brasil, Colombia, India y China están construyendo o ampliando sus redes ferroviarias. La comunicación por tren es ágil, cómoda y segura”, afirmó.
Sheinbaum añadió que proyectos como el Tren Maya, el Corredor Interoceánico y nuevas rutas ferroviarias hacia ciudades como Querétaro, Nuevo Laredo, Saltillo y Guadalajara forman parte de esta estrategia de expansión.
Sobre el Tren Suburbano, explicó que mantener un esquema dividido entre operación pública y privada en una misma línea generaba problemas de coordinación, por lo que se optó por su integración total al control estatal, aunque en otros proyectos podría mantenerse participación privada en tramos específicos.



