El Padre Guilherme celebra misa techno en Buenos Aires en homenaje al Papa Francisco

El pasado sábado, la histórica Plaza de Mayo en Buenos Aires se llenó de energía y música electrónica en un evento inusual: una “misa” techno, celebrada por el sacerdote católico portugués Guilherme, que reunió a más de 100,000 personas. Esta multitud asistió para rendir homenaje al Papa Francisco, quien falleció el 21 de abril de 2025, a través de una mezcla única de religiosidad y música electrónica.
El evento comenzó con una voz en off que invitaba a los presentes a bailar: “La danza no es moda, es pasión. Dios los bendiga y vamos a bailar”. Después, el padre Guilherme, vestido con su atuendo de sacerdote y auriculares, tomó su lugar frente a la consola de DJ, donde presentó un set que incluía su tema más popular, El grano de mostaza, así como remixes de artistas como Bad Bunny y Queen. Tres grandes pantallas proyectaron imágenes de Francisco, el Papa Juan Pablo II y palomas blancas, creando un ambiente de reflexión y fiesta.
Con una carrera en ascenso en el mundo de la música electrónica, el padre Guilherme no es solo un sacerdote, sino también un DJ popular con 2.8 millones de seguidores en Instagram y más de 220,000 reproducciones mensuales en Spotify. Su participación en eventos internacionales como el Festival Medusa en España y Dreamfields en México lo ha convertido en un referente dentro de la música electrónica. Esta vez, sin embargo, su misión era rendir un homenaje al Papa argentino que marcó su vida.
“Esta es una oportunidad única para verlo, y encima gratis”, dijo Jesús Martín, un fanático de la música electrónica que asistió al evento. Para él, la experiencia fue especial, pues en ciudades como Ibiza un show de este calibre podría costar hasta 2,000 euros en la sección VIP.
El padre Guilherme, quien se ordenó sacerdote en 1999, recordó en entrevistas previas al evento cómo la figura de Francisco lo inspiró a fusionar su vocación religiosa con su pasión por la música. A lo largo de los años, la música electrónica fue un pasatiempo que complementó su carrera como sacerdote, y tras el pontificado de Francisco, se sintió libre de seguir su pasión sin temor a represalias dentro de la Iglesia.
“La música es paz, convivencia y felicidad para los jóvenes. No se trata de lo que tenemos o de lo que conquistamos, sino de ayudarnos a sentirnos bien con nosotros mismos”, comentó el sacerdote DJ antes del evento.
Entre la multitud se podían ver personas de todas las edades y creencias, desde jóvenes hasta ancianos, disfrutando de una tarde única que combinaba el culto y la fiesta en un evento que muchos consideraron innovador, siempre con respeto hacia la figura de Francisco.



