La lucha contra las ratas y pulgas en los campamentos de Gaza: una amenaza a la salud pública

Después de varios meses del alto el fuego en Gaza, la vida de los desplazados sigue marcada por un sufrimiento diferente: las plagas. Mohamed al Raqab, un habitante del campo de desplazados en Jan Yunis, al sur de Gaza, relata cómo la presencia de roedores y parásitos le impide descansar. “He sufrido mucho por culpa de las comadrejas y los ratones. A mis hijos les han mordido. A uno de mis hijos incluso le mordieron en la nariz”, confiesa. “No puedo dormir por la noche porque tengo que velar constantemente por mis hijos”, añadió, mientras se encontraba en su tienda de campaña.
Los habitantes de estos campamentos, que surgieron como refugios temporales después de la ofensiva israelí en 2023, denuncian una invasión masiva de plagas que amenazan la salud de miles de personas. Según diversas organizaciones humanitarias, estas infestaciones, combinadas con el incremento de las temperaturas, están generando una crisis sanitaria cada vez más grave.
Los campos, ubicados cerca de la costa, permiten que los roedores caven túneles en la arena y se filtren en las viviendas improvisadas, como las cocinas y despensas. Esta situación empeora día a día debido a la escasez de recursos y la falta de acceso a servicios básicos.
De acuerdo con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (Ocha), tras varias visitas a la región, las condiciones de vida en los campos de desplazados se caracterizan por la proliferación de parásitos y alimañas. Este informe resalta el creciente riesgo para la salud pública.
El doctor Hani al Flait, jefe del servicio de pediatría en el hospital Al Aqsa, informa que las infecciones cutáneas, como la sarna, son comunes entre los niños desplazados. “Estos niños y sus familias viven en condiciones deplorables, sin instalaciones sanitarias básicas ni acceso al agua potable”, explicó, añadiendo que la falta de tratamientos adecuados agrava la situación.
Uno de los casos más impactantes es el de Sabreen Abu Taybeh, quien tiene a su hijo con una infección que parece varicela, pero que no mejora a pesar de múltiples visitas al hospital. “Vivimos en tiendas y en escuelas inundadas de aguas residuales”, relató la madre. “Lo he llevado a médicos y al hospital, pero no hacen nada”, dijo frustrada mientras mostraba las manchas rojas en el cuerpo del niño.
Por otro lado, Ghalia Abu Selmi lucha contra los ratones, que han destruido el ajuar que había preparado para la boda de su hija. “Una auténtica catástrofe”, expresó. Además, las pulgas se han convertido en una plaga recurrente, provocando alergias tanto en niños como en adultos. “Las pulgas nos están afectando a todos”, comentó la mujer de 53 años, mientras organizaba su ropa, ahora perforada por las plagas, dentro de la tienda donde vive.
A pesar de los esfuerzos por sobrevivir, Ghalia y su familia han tenido que desplazarse hasta 20 veces desde octubre de 2023 y todavía no han podido regresar a su hogar en Abasan al Kabira, cerca de la frontera con Israel.



