
En la Franja de Gaza, alrededor de 10 mil palestinos podrían seguir desaparecidos y, según estimaciones de organismos locales, estarían sepultados bajo los escombros de edificios destruidos desde el inicio de la ofensiva israelí el 7 de octubre de 2023. La devastación ha impedido que miles de familias puedan recuperar y dar sepultura a sus seres queridos.
Entre los testimonios, Abu Mohammed, sobreviviente de un ataque tras ser rescatado de los escombros, relató a Al Jazeera la difícil situación que enfrenta su familia. Logró enterrar a parte de sus seres cercanos, pero aún tiene cuatro hijos desaparecidos bajo los restos de edificios colapsados.
“Llevo tres años intentando recuperar a mis hijos, pero son enormes losas de hormigón. No hay manera de que pueda hacerlo, ni siquiera con una excavadora. Se necesita maquinaria pesada –comentó–, ¿cómo voy a hacerlo yo solo?”.
En distintas zonas del enclave costero, la recuperación de cuerpos sigue siendo prácticamente imposible. En un solo edificio de apartamentos en Bureij, al menos 50 cadáveres continúan atrapados desde octubre de 2023, sin que hayan podido ser recuperados.
Seis meses después del alto el fuego, la situación humanitaria no ha mostrado mejoras significativas. Mahmoud Basal, portavoz de la defensa civil en Gaza, señaló las limitaciones de acceso a recursos y ayuda en la zona:
“No ha entrado nada en Gaza, salvo el equipo limitado que se trajo para los comités egipcios y el de la Media Luna Roja para rescatar a los cautivos israelíes”.
La acumulación de basura, escombros y aguas residuales ha generado condiciones sanitarias críticas. De acuerdo con autoridades de salud en Gaza, la proliferación de roedores ha provocado un aumento de enfermedades, mientras más de un millón de personas sobreviven en refugios improvisados y en condiciones de extrema vulnerabilidad, expuestas a infecciones y parásitos.
En paralelo, en Cisjordania reocupada, colonos israelíes habrían realizado nuevos ataques contra comunidades palestinas. Según la agencia Wafa, los agresores irrumpieron en una aldea, atacaron a residentes y robaron ganado, sin que se registraran detenciones por parte del ejército israelí. Durante el ataque, los colonos habrían utilizado armas de fuego, mientras los habitantes intentaban repeler la incursión, aunque fueron agredidos y despojados de animales como caballos y ovejas.
En este contexto, organizaciones internacionales y funcionarios de la ONU han expresado preocupación por la situación humanitaria. Médicos Sin Fronteras denunció:
“Inútil, el cese el fuego”
Además, la organización señaló la “obstrucción deliberada de la entrega de ayuda a Gaza”, así como la “violencia continua y el creciente control militar israelí”, tras lo que califican como un alto el fuego “ineficaz” que ha derivado en “muertes totalmente evitables”.
Por su parte, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, advirtió sobre la gravedad de la crisis:
“el patrón incesante de muertes que refleja un persistente desprecio por las vidas palestinas, facilitado por una impunidad generalizada”
y agregó que:
“no existe ningún plan de supervivencia en el territorio” para los residentes que buscan refugio.
En el ámbito de la ayuda internacional, el denominado plan de la Junta de Paz, impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump, ha recibido solo una fracción de los recursos prometidos para la reconstrucción de Gaza. De los 17 mil millones de dólares comprometidos, únicamente tres países —Emiratos Árabes Unidos, Marruecos y Estados Unidos— han realizado aportaciones, las cuales en conjunto no alcanzan los mil millones de dólares, según una fuente con conocimiento de las operaciones.



