Francia, Reino Unido y Grecia refuerzan su presencia militar en la región tras el ataque iraní a la base británica en Chipre

Francia, Reino Unido y Grecia han movilizado sus fuerzas militares en respuesta al ataque realizado el lunes pasado por las milicias iraníes a la base militar británica en Akrotiri, Chipre. Las tres naciones han enviado fragatas, helicópteros, aviones de combate F-16 y sistemas antimisiles y antidrones a la zona, donde ya se encuentran desplegados en operaciones estratégicas. El gobierno francés, por ejemplo, ha decidido aumentar su capacidad nuclear, como lo anunció el presidente Emmanuel Macron, quien también advirtió sobre la posibilidad de utilizar su arsenal atómico en caso de agresión por parte de Irán.
Este ataque ha generado una reacción en cadena entre los países europeos, especialmente Francia y Reino Unido, los dos únicos en el continente con capacidades nucleares y los ejércitos más poderosos de la región. Grecia también se ha sumado a la movilización, al considerar que su proximidad a Chipre lo coloca en una posición vulnerable.
El primer ministro británico, Keir Starmer, confirmó que se ha ordenado el envío de helicópteros con capacidades antidrones a Chipre, así como el despliegue del destructor de defensa aérea HMS Dragon en la zona. Por su parte, el gobierno francés ha desplegado cazas Rafale para proteger el espacio aéreo de Emiratos Árabes Unidos (EAU) y ha ofrecido a Chipre el envío de una fragata y sistemas de defensa avanzados para contrarrestar posibles ataques.
Jean-Noël Barrot, ministro de Asuntos Exteriores de Francia, señaló que el país está “listo para defender a sus socios si así lo solicitan” y subrayó que las patrullas de cazas Rafale se han movilizado para “garantizar la seguridad y proteger el espacio aéreo sobre nuestras bases militares”.
Grecia, por su parte, ha enviado a Chipre hasta cuatro aviones de combate F-16 y dos fragatas equipadas con el sistema de interferencia de drones Centauro, fortaleciendo así su compromiso con la defensa regional.
Por otro lado, la Unión Europea (UE) debatirá en los próximos días la activación de la cláusula de defensa colectiva debido al ataque a una base en territorio comunitario. Aunque la base atacada pertenece al Reino Unido, que abandonó la UE en 2019, su ubicación en Chipre, que forma parte de la UE, abre la posibilidad de activar esta cláusula.
En paralelo, el ministro de Exteriores de Portugal, Paulo Rangel, anunció que su país ha autorizado a Estados Unidos a utilizar su base aérea de las Lajes, en las Azores, para operaciones bélicas en la región. Este permiso contrasta con la postura del gobierno español, que bajo la dirección de Pedro Sánchez, ha decidido bloquear el uso de las bases de Rota y Morón de la Frontera por parte de Estados Unidos.
En respuesta al ataque, el ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares, calificó el acto de Irán como “un salto cualitativo y cuantitativo de violencia con consecuencias imprevisibles para la región y más allá”.
Albares también se refirió a las controversias diplomáticas relacionadas con el presidente Pedro Sánchez. En redes sociales, su homólogo israelí, Gideon Sa’ar, se burló de Sánchez, aludiendo a recientes cambios en la política internacional con Venezuela e Irán. Además, el expresidente estadounidense Donald Trump expresó su frustración, calificando a España de “un aliado terrible” y advirtiendo que “cortaremos cualquier tipo de trato con ellos. No queremos nada con España”.



