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Crisis hídrica en Guadalajara: Más de 150 colonias reciben agua contaminada

Investigadores de la Universidad de Guadalajara (UdeG) han alertado que al menos 150 colonias en la zona metropolitana de Guadalajara están enfrentando una grave crisis relacionada con la calidad del agua. Según los especialistas, la falta de acción de las autoridades ha permitido que la red de distribución de agua colapse, lo que ha resultado en el suministro de agua turbia y contaminada a los hogares de estas zonas, con serias consecuencias para la salud de los habitantes.

Análisis de laboratorio han confirmado la presencia de contaminantes como algas, restos vegetales, invertebrados y anélidos, como lombrices, sanguijuelas y poliquetos, así como rotíferos en el agua potable que llega a los hogares. Los expertos detallaron que los niveles de turbidez alcanzan cifras de hasta 40, mucho más altas que el límite máximo de 3 establecido por la norma oficial 127 de la Secretaría de Salud. Además, la ausencia de cloro residual en el agua demuestra la falta de un tratamiento adecuado por parte del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa).

El consumo y contacto con esta agua contaminada puede generar diversos problemas de salud como manchas en la piel, caída del cabello, dolor abdominal, diarrea y estreñimiento. Además, los riesgos aumentan con la presencia de parásitos como Giardia lamblia y la posible contaminación por microcistinas tóxicas, especialmente en fuentes de abastecimiento como la presa Calderón.

La crisis está vinculada a una infraestructura de 70 años de antigüedad que pierde aproximadamente el 50% del agua tratada debido a las fugas en las tuberías. Además, las obras de movilidad, como la construcción de la Línea 3 del tren ligero que conecta Zapopan, Guadalajara y Tlaquepaque, han ocasionado fracturas en los ductos, lo que facilita la infiltración de aguas negras en la red de agua potable.

Negligencia y falta de acción institucional

Los investigadores también señalaron una clara negligencia institucional por parte de las autoridades, ya que el Siapa cuenta con un equipo de solo cinco personas para realizar los muestreos en una población de más de cinco millones de habitantes. A pesar de la gravedad del problema, tanto los gobiernos municipales como el estatal han mantenido un silencio inquietante y han adoptado medidas mínimas para mitigar la crisis.

Eduardo Juárez, director del Instituto de Limnología y Sustentabilidad de la UdeG, subrayó que el acceso al agua potable y al saneamiento es un servicio de competencia municipal, el cual se encuentra gravemente afectado en la región.

Por su parte, Aída Alejandra Guerrero, jefa de la Unidad de Análisis Ambientales del Instituto de Energía Renovable, indicó que los microorganismos encontrados en el agua mueren al recibir la cloración adecuada en los sistemas de tratamiento. Esto demuestra la falta de desinfección, lo que agrava aún más la crisis.

Alicia Torres, responsable del Cuerpo Académico del Agua, Medio Ambiente y Sustentabilidad, y jefa del Departamento de Estudios Socio Urbanos, afirmó que las fuentes de abastecimiento están contaminadas, mencionando el lago de Chapala, el río Santiago y la presa Calderón como fuentes principales de contaminación. Además, señaló que las plantas potabilizadoras no están cumpliendo con la normativa.

José Arturo Gleason, otro de los especialistas, expresó que la falta de recursos hídricos limpios para satisfacer las necesidades básicas de la población es indicativo de una “bancarrota hídrica”, una situación crítica que requiere atención urgente.

Propuestas para solucionar la crisis

Entre las medidas propuestas para solucionar la crisis, los expertos sugieren crear una mesa técnica ciudadana que incluya a universidades y sectores sociales para abordar el problema de manera integral. También proponen realizar un diagnóstico hídrico exhaustivo que rastree todas las fuentes de contaminación, utilizando metodologías científicas, y la emisión de alertas sanitarias para informar a la población sobre los riesgos y las medidas preventivas.

Otras soluciones incluyen la modernización de los sistemas de potabilización y restauración de la red de distribución, para evitar las infiltraciones de aguas negras, así como la capacitación del personal técnico en el Siapa y un saneamiento real de las fuentes de agua. Además, instan al control de vertidos industriales y urbanos para garantizar que el agua no se contamine aún más.

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