
En una respuesta contundente a las acusaciones del presidente colombiano Gustavo Petro, su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa, desmintió las afirmaciones de un supuesto ataque a territorio colombiano. En un tono desafiante, Noboa calificó las declaraciones de Petro como “infundadas” y destacó que la responsabilidad por los problemas en la frontera recae en la gestión del gobierno colombiano. El presidente ecuatoriano justificó las operaciones militares de su país, que forman parte de su lucha contra el crimen organizado transnacional.
“Hoy, junto a la cooperación internacional, continuamos en esa lucha, bombardeando los lugares que servían de escondite para estos grupos, en gran parte colombianos que su mismo gobierno permitió infiltrarse en nuestro país por descuido de su frontera”, afirmó Noboa con firmeza.
En cuanto a las acusaciones de violación del espacio aéreo colombiano, el mandatario ecuatoriano fue enfático: “Presidente Petro, sus declaraciones son falsas; estamos actuando en nuestro territorio, no en el suyo”. Además, criticó las políticas de seguridad interna de Colombia, sugiriendo que, mientras Ecuador “limpia” su territorio, en Colombia se da cabida a familiares de criminales peligrosos como Fito, líder de la banda Los Choneros, quien fue recientemente extraditado a Estados Unidos.
El Ministerio de Defensa de Ecuador también intervino, publicando un comunicado en el que reafirmó que las operaciones militares se realizan de forma exclusiva en territorio ecuatoriano, en un ejercicio de soberanía. En el comunicado se asegura que la lucha está dirigida contra grupos armados organizados, economías ilícitas y el narcotráfico.
El 6 de marzo, el Ministerio de Defensa había divulgado un video en redes sociales en el que informaba sobre una operación militar en el cantón Cascales de Santa Rosa, en la provincia fronteriza de Sucumbíos. Según el ministro de Defensa, Gian Carlo Lofredo, el campamento atacado albergaba a El Mono Tole, cabecilla de los Comandos de la Frontera, una organización criminal colombiana. Sin embargo, más tarde se descubrió que el campamento había sido evacuado horas antes del ataque y que no había presencia de la figura mencionada.
Los habitantes de la zona denunciaron que no se trató de un enfrentamiento, sino de una emboscada contra trabajadores agrícolas. Uno de los afectados relató los abusos sufridos: “Me amarraron de pata y manos y de ahí pues me colgaron. Me metieron a un tarro de agua, a lo que aguantara”. Estos testimonios fueron respaldados por la Alianza por los Derechos Humanos de Ecuador, que denunció actos degradantes y simulación de ahogamiento.
Los moradores también señalaron que los videos difundidos por el Ministerio de Defensa no correspondían con la fecha del ataque, indicando que los hechos ocurrieron el 3 de marzo y no el 6, como se había informado.
Por su parte, el presidente Noboa celebró la operación en redes sociales, asegurando que la destrucción del campamento de El Mono Tole había golpeado el “área de entrenamiento para narcotraficantes”. No obstante, un reportero local, Víctor Gómez, desmintió esta versión tras visitar el lugar, donde constató que el “punto cero” del ataque era una finca ganadera que solo presentaba restos de herramientas y monturas quemadas. El dueño de la finca calificó el hecho como un “montaje” destinado a justificar la operación: “Para mí es un falso positivo”, afirmó.
Vicente Garrido, vicepresidente del recinto San Martín, en Sucumbíos, denunció el temor de la población civil ante los ataques. “Están pasando por campamento las viviendas de la población civil”, afirmó, señalando que las familias temen que cualquier hogar pueda ser el siguiente objetivo.



