
El líder norcoreano, Kim Jong Un, declaró que su país, armado con armas nucleares, podría “destruir por completo” a Corea del Sur si su seguridad se viera amenazada, y reafirmó su rechazo a entablar un diálogo con Seúl, según informaron medios estatales este jueves.
No obstante, Kim dejó abierta la posibilidad de negociar con Washington, al concluir un congreso del partido gobernante en el que presentó los objetivos de política de Corea del Norte para los próximos cinco años.
En los últimos años, el mandatario ha endurecido su retórica hacia Seúl y ha enfatizado su oposición a la diplomacia intercoreana. Analistas señalan que estas declaraciones probablemente no anticipan un conflicto militar inminente, sino que buscan consolidar un rol más influyente en la región, respaldado por el arsenal nuclear norcoreano y sus relaciones con Moscú y Pekín.
La agencia oficial Korean Central News Agency señaló que Kim instó también a desarrollar nuevos sistemas de armamento para fortalecer a su ejército nuclear, incluyendo misiles balísticos intercontinentales con capacidad de lanzamiento submarino, así como un mayor arsenal de armas nucleares tácticas —como artillería y misiles de corto alcance— dirigidas contra Corea del Sur.
El congreso del Partido de los Trabajadores, que concluyó el miércoles tras siete días en Pyongyang, constituye el evento político más relevante de Corea del Norte y un espectáculo cuidadosamente coreografiado que exalta el liderazgo de Kim ante miles de delegados.



