
Un bebé de tan solo dos meses de edad logró sobrevivir a una compleja intervención quirúrgica en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Ixtapaluca, realizado por el IMSS Bienestar. La operación, que se extendió por más de ocho horas, consistió en la extirpación de una malformación linfática macroquística ubicada en el cuello y tórax del bebé.
Miguel Lara, cirujano oncólogo pediatra, explicó que esta malformación, una rara enfermedad congénita que afecta a dos o tres niños al año, había generado la acumulación anormal de líquido en “bolsas” que se agrandaron hasta presionar vasos sanguíneos y estructuras cercanas a las vías respiratorias. De no haberse intervenido a tiempo, la condición del bebé podría haber sido fatal.
La cirugía, que fue la primera de esta magnitud realizada en el hospital, permitió reducir significativamente el riesgo de complicaciones graves, como dificultades respiratorias. Aunque inicialmente los médicos intentaron frenar el crecimiento de la lesión mediante otros tratamientos, estos no tuvieron éxito, y la resección quirúrgica se presentó como la única opción viable.
El especialista señaló que, si no ocurre una recurrencia de la malformación, el bebé podrá llevar una vida normal, siempre bajo un seguimiento médico constante. El pequeño paciente, originario de Ayutla de los Libres, Guerrero, podrá continuar su desarrollo en condiciones saludables.
Por su parte, la doctora Irene Ramírez Antúnez, cirujana cardiotorácica pediátrica, resaltó el desafío técnico de operar a un bebé tan pequeño, ya que se debía preservar la integridad de todos los vasos sanguíneos y las estructuras vitales para garantizar el buen funcionamiento del organismo.
La intervención fue posible gracias a la colaboración de un equipo multidisciplinario de médicos especializados en Oncología Pediátrica, Cirugía Cardiotorácica Pediátrica, Anestesiología, Cardiología Pediátrica, Terapia Intensiva y Enfermería especializada, quienes trabajaron de manera conjunta para llevar a cabo esta compleja cirugía.



