Italia garantiza que ICE solo actuará en sedes diplomáticas durante los Juegos Olímpicos de Invierno

La presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) en los próximos Juegos Olímpicos de Invierno ha generado un fuerte rechazo en Italia, país anfitrión de la cita deportiva. El ministerio del Interior italiano aclaró, en un comunicado oficial, que el personal de ICE se limitará a operar exclusivamente dentro de las instalaciones diplomáticas de Estados Unidos, como el consulado de Milán, y no tendrá presencia en el terreno de los eventos.
La declaración se produce tras el anuncio del Departamento de Estado de EE. UU. de que diversas agencias federales, incluido ICE, formarían parte del dispositivo de seguridad para los atletas estadounidenses. Sin embargo, las autoridades italianas aseguraron que “todas las operaciones de seguridad en territorio italiano seguirán estando bajo la responsabilidad exclusiva y la dirección de las autoridades italianas”.
A pesar de estas garantías, las tensiones no han cesado. El sindicato de izquierda USB organizó una manifestación bajo el lema “Fuera ICE” el 6 de febrero, fecha de la inauguración de los Juegos, en el centro de Milán. Además, varios partidos de la oposición y movimientos de izquierda han convocado protestas para este sábado, en rechazo a la posible presencia del ICE.
Los agentes de ICE y de la Patrulla Fronteriza han sido fuertemente criticados en EE. UU. debido a su implementación de las políticas antimigratorias del expresidente Donald Trump. Las imágenes de sus intervenciones, a menudo polémicas, han conmocionado a una Italia que tradicionalmente ha sido un aliado cercano de Washington.
Los Juegos Olímpicos de Invierno, programados del 6 al 22 de febrero, se celebrarán en un contexto de alta complejidad operativa. Italia se enfrentará a uno de sus mayores desafíos en términos de seguridad, ya que los eventos se llevarán a cabo en dos sedes principales: Milán y Cortina d’Ampezzo, con actividades adicionales en otras localidades del norte del país.
El gobierno italiano espera recibir alrededor de 2 millones de visitantes, de los cuales unos 60,000 estarán presentes en la ceremonia inaugural en el estadio San Siro de Milán. La delegación estadounidense estará encabezada por el vicepresidente, J. D. Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio.
En cuanto al dispositivo de seguridad, el ministro del Interior, Matteo Piantedosi, detalló que se combinarán diversos despliegues, como patrullas en los escenarios deportivos, medidas de prevención basadas en inteligencia y, por primera vez, una sala de control de ciberseguridad disponible las 24 horas. En total, alrededor de 6,000 agentes de las fuerzas de seguridad estarán desplegados en las distintas sedes olímpicas, complementados con zonas de acceso restringido y prohibiciones de vuelos.
De acuerdo con el plan de seguridad, más de 3,000 policías regulares, unos 2,000 carabineros y más de 800 miembros de la Guardia di Finanza estarán asignados a las distintas sedes olímpicas, con Milán siendo la ciudad con el mayor contingente. El plan también contempla la utilización de drones, robots para inspeccionar zonas peligrosas e inaccesibles, y un centro de mando de ciberseguridad en Milán para proteger tanto las infraestructuras olímpicas como las de transporte estratégico, que en ediciones anteriores de los Juegos, como los de París 2024, fueron blanco de interrupciones.
Para evitar disturbios, las autoridades italianas implementarán “zonas rojas”, restringiendo el acceso a personas con antecedentes de alteración del orden público, con el objetivo de asegurar el normal desarrollo de los eventos.



