Israel derrumba instalaciones de la ONU y arremete contra escuela de refugiados palestinos

Fuerzas israelíes destruyeron al menos dos instalaciones de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (Unrwa), intensificando su ofensiva contra la agencia encargada de ofrecer ayuda humanitaria a millones de refugiados palestinos. Las demoliciones afectaron las oficinas de la Unrwa en el vecindario de Sheikh Jarrah, mientras que en Qalandia se lanzó gas lacrimógeno contra una escuela de oficios destinada a jóvenes palestinos.
Roland Friedrich, director de la Unrwa en Cisjordania, detalló que las fuerzas israelíes llegaron a la sede de la agencia en Jerusalén Oriental en la mañana del martes, expulsaron a la seguridad privada y confiscaron equipos. “Lo que vimos hoy es la culminación de dos años de incitación y medidas contra la Unrwa en Jerusalén Oriental”, afirmó Friedrich, quien calificó la demolición de una grave violación del derecho internacional.
A lo largo del día, las autoridades israelíes también atacaron una escuela de formación profesional en Qalandia, donde más de 300 jóvenes refugiados palestinos reciben capacitación en tecnología y soldadura. La Unrwa advirtió que los ataques podrían poner en riesgo sus operaciones en el centro de formación, así como en el centro de salud en Shua’fat, ambos vitales para la comunidad refugiada.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel justificó la demolición citando una nueva legislación que prohíbe el funcionamiento de la Unrwa en áreas bajo control israelí. Aseguraron que la medida se enmarca en la normativa que establece que Israel es propietario del terreno. En respuesta, la Unrwa rechazó estas alegaciones, subrayando que la demolición vulnera las normas internacionales que protegen las instalaciones de la ONU.
Desde el inicio del conflicto con Hamas hace más de dos años, Israel ha aumentado las críticas a la Unrwa, acusándola sin pruebas claras de mantener vínculos con grupos armados como Hamas. A pesar de las acusaciones, la ONU y la Unrwa han negado tales vínculos, y la Corte Internacional de Justicia instó a Israel a permitir la asistencia humanitaria en Gaza.
La demolición de estas instalaciones forma parte de una serie de medidas adoptadas por el gobierno israelí para desmantelar la infraestructura de la Unrwa en Jerusalén Oriental, un territorio clave en el conflicto israelí-palestino. Las fuerzas israelíes ya habían cerrado y allanado otras instalaciones de la agencia, y en 2023, el Knéset aprobó una ley que cortaba los lazos de la Unrwa con Jerusalén, lo que ha debilitado gravemente su capacidad operativa.
Philippe Lazzarini, comisionado general de la Unrwa, alertó en un comunicado sobre las implicaciones de estos ataques. “Lo que sucede hoy con la Unrwa puede ocurrir mañana con cualquier otra organización internacional o misión diplomática”, advirtió, señalando el riesgo de un patrón de ataques contra organismos humanitarios en el territorio palestino ocupado y más allá.
Esta nueva ofensiva de Israel llega en un contexto donde las relaciones con la Unrwa se han deteriorado aún más. Bajo el gobierno de Donald Trump, Estados Unidos cortó los fondos a la agencia en 2018, pero la administración de Joe Biden los restableció en 2021, aunque suspendió nuevamente la financiación en 2024. A nivel local, Israel continúa aprobando leyes que limitan la capacidad de las organizaciones no gubernamentales, como Médicos Sin Fronteras y CARE, para operar en la región.
El ataque a las instalaciones de la Unrwa y las restricciones a otras organizaciones humanitarias refuerzan la presión sobre la población palestina, que ya enfrenta una grave crisis humanitaria en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental. Los esfuerzos israelíes para restringir la ayuda internacional han sido ampliamente condenados, pero continúan como parte de una estrategia más amplia para reducir la influencia de la Unrwa y otras agencias humanitarias en los territorios palestinos ocupados.



