
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que ordenó un operativo militar para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, bajo el argumento de una acción antinarcóticos, y anunció que su gobierno asumirá el control de Venezuela hasta concretar lo que calificó como una “transición apropiada”. Asimismo, afirmó que empresas petroleras estadunidenses se encargarán de la explotación del petróleo venezolano, al considerar esta intervención como la reactivación de la Doctrina Monroe.
“Vamos a gobernar el país hasta que podamos hacer una transición segura, apropiada y sensata”, declaró Trump, sin precisar la duración de la ocupación. “No podemos arriesgar que nadie más tome control de Venezuela… No vamos a permitir que eso ocurra. Estamos ahí ahora y permaneceremos hasta que una transición apropiada puede realizarse”.
El mandatario no detalló cómo se administrará el país sudamericano. Al ser cuestionado, indicó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez fue juramentada como presidenta y que “(su secretario de Estado, Marco) Rubio está trabajando con ella, ella está dispuesta de hacer lo que tiene que hacer”. Añadió que Rodríguez habría expresado que “haremos lo que quieran”, aunque remarcó que “ella no tiene de otra”.
Trump señaló que su gobierno mantiene contacto con otros líderes políticos y militares venezolanos, incluso dentro del propio gobierno, dispuestos a cooperar. Advirtió que quienes no lo hagan “deben entender que lo que le pasó a Maduro les puede pasar a ellos”.
Sobre un eventual diálogo con la opositora María Corina Machado, respondió: “No… Creo que sería muy difícil para que sea la líder, no cuenta con el apoyo dentro del país”.
Respecto al posible despliegue militar, evitó una respuesta directa sobre la presencia de tropas, aunque reconoció que “tenemos una presencia en el país en relación a petróleo”. Añadió que “no nos asusta tener botas en el terreno si lo tenemos que hacer” y advirtió que Estados Unidos está preparado para realizar nuevos ataques militares si fuera necesario.
Aunque la operación fue presentada como un arresto por “narco-terrorismo”, Trump fue explícito al señalar que uno de los objetivos centrales es el petróleo venezolano. “Nuestras muy grandes empresas petroleras, las más grandes del mundo, van a ir allá y componer la infraestructura petrolera y empezar a ganar dinero para ese país”. Justificó esta decisión al afirmar que la industria fue construida por Estados Unidos y que “el régimen socialista nos la robo… fue considerado como el robo más grande de propiedad estadunidenses en la historia”.
El mandatario celebró la operación como “brillante”, aseguró haberla seguido en tiempo real y elogió a las fuerzas involucradas, al afirmar que “no se ha visto asaltos así desde la Segunda Guerra Mundial”.
El arresto de Maduro y Flores fue respaldado por la acusación criminal federal emitida en 2020 durante el primer mandato de Trump, ahora actualizada, que los señala por “narcoterrorismo”, narcotráfico y conspiración. Trump indicó que ambos serán presentados ante un tribunal federal en Nueva York, aunque dejó abierta la posibilidad de que el juicio se realice en Miami. Detalló que primero fueron trasladados al acorazado Iwo Jima y posteriormente a Nueva York, donde la fiscal general Pam Bondi afirmó que enfrentarán “la justicia estadunidense”.
Trump aseguró que se detuvo a “un dictador delincuente” dedicado a traficar “veneno letal a Estados Unidos, matando a miles de estadunidenses”, y reiteró que Maduro habría vaciado cárceles y manicomios para enviar personas a territorio estadunidense.
El secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que Maduro “no es el presidente legítimo de Venezuela… es un fugitivo de la justicia estadunidense”, y recalcó que el operativo fue una acción judicial del Departamento de Justicia con apoyo del Departamento de Guerra.
Previo a la conferencia de prensa, Trump publicó en su red social una imagen supuestamente de Maduro esposado y con los ojos vendados. Durante el encuentro con medios, relató que en llamadas previas le dijo “que se rindiera”, pero que no lo hizo. Rubio añadió que se le ofrecieron varias salidas y que “jugó al grandote”.
Trump afirmó que la intervención representa el regreso de la Doctrina Monroe, a la que llamó “la Doctrina Donroe [por Don de Donald]”. “Nuestro dominio del hemisferio occidental nunca mas será cuestionado”, declaró, y sostuvo que la operación es una advertencia para quienes amenacen a Estados Unidos. Aseguró que “el pueblo venezolano esta libre” y que “el hemisferio está más seguro ahora”.
La conferencia se realizó en Mar-a-Lago, Florida, con la presencia de Rubio y del secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien calificó a los participantes como “los guerreros estadunidenses…. La elite de Estados Unidos”, y afirmó que la operación demuestra que “Estados Unidos puede proyectar su fuera en cualquier lugar, en cualquier momento”.
El general Dan Caine, a cargo del operativo, detalló que la orden fue emitida a las 10:46 de la noche del viernes, lo que implicó el despliegue de más de 150 aeronaves. La fuerza de extracción llegó a las 2:01 de la madrugada y, a las 3:21, los detenidos ya estaban en el acorazado Iwo Jima.
Trump reiteró su fascinación por seguir la operación en tiempo real y sostuvo que “ninguna otra nación podría hacerlo como nosotros”. Comparó la acción con la invasión de Panamá y la captura de Manuel Noriega en 1989.
De acuerdo con la versión oficial, la CIA operaba clandestinamente en Venezuela desde agosto para preparar la captura. La Fuerza Delta encabezó el operativo, con apoyo del FBI y bajo inteligencia de la CIA, mientras se ejecutaban ataques “cinéticos” en Caracas y otros puntos. Axios y The Wall Street Journal reportaron que la planificación involucró a Stephen Miller, Rubio, Hegseth y el director de la CIA, William Ratcliffe.



