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Violencia en el sur de Chihuahua: 24 muertos y un ambiente de tensión durante los últimos tres meses

En los últimos tres meses, el sur de Chihuahua ha sido escenario de un repunte alarmante de violencia, con al menos 24 muertos en diversos enfrentamientos y ataques armados. Las autoridades locales han solicitado refuerzos federales para restaurar el orden en una región marcada por constantes balaceras, persecuciones y desplazamientos forzados de civiles.

Uno de los episodios más graves ocurrió en Guachochi, donde a finales de octubre se registró una balacera que dejó siete muertos. En Parral, un ataque en el carril de Santa Teresa, también a finales de octubre, causó la muerte de siete personas y dejó múltiples heridos. Un día después, en San Francisco del Oro, las autoridades encontraron los cuerpos de cuatro personas en una camioneta abandonada, un hecho que podría estar relacionado con el atentado en Parral.

Estos episodios de violencia se suman a los bloqueos carreteros en la Parral-Jiménez, las persecuciones entre bandas criminales y la crisis humanitaria en Guadalupe y Calvo, donde más de 150 personas han tenido que abandonar sus hogares debido a la presencia de grupos armados. Al menos 20 comunidades en la zona serrana permanecen deshabitadas o en constante éxodo.

Aunque no se confirmaron nuevos homicidios en Allende y Santa Bárbara, estos municipios también resintieron el impacto de la violencia desatada en los alrededores. La situación en la región sur ha generado una constante tensión, con rutas bajo riesgo y un clima de inseguridad palpable entre los habitantes.

La escalada de violencia en octubre y noviembre

El 26 de octubre de 2025 marcó el inicio de una de las semanas más violentas del año en el sur de Chihuahua. Ese día, Guachochi fue sacudido por varios ataques simultáneos que dejaron siete muertos. Dos días después, en Parral, una mujer fue baleada en el centro de la ciudad, lo que encendió las alarmas en la comunidad. Apenas 24 horas después, en San Francisco del Oro, fue hallado un cuerpo sin vida, y al día siguiente se encontraron otros cuatro cadáveres en una camioneta, presuntamente relacionados con el ataque a la mujer.

La violencia obligó a las autoridades a suspender temporalmente las clases en Guachochi, aunque para el 3 de noviembre los estudiantes regresaron a las aulas. Mientras tanto, Guadalupe y Calvo vivió un nuevo episodio de violencia el 5 de noviembre, cuando dos personas fueron asesinadas en la zona conocida como “Las Gallinas”. La Fiscalía Zona Sur reforzó su presencia en el área, y entre el 27 de octubre y el 1 de noviembre, se realizaron operativos en Guachochi, que resultaron en la detención de cuatro personas y el aseguramiento de varios vehículos y armamento.

Desplazamiento forzado y esfuerzos de seguridad

La violencia ha provocado el desplazamiento de más de 150 personas en Guadalupe y Calvo, muchas de las cuales han buscado refugio en Parral o han migrado a otros municipios. En noviembre, el gobierno estatal brindó apoyo alimentario y atención humanitaria a más de 90 desplazados de la Sierra Tarahumara.

El 15 de noviembre, Parral vivió otro enfrentamiento armado, esta vez en el carril de carreras de caballos “Santa Teresa”, que dejó al menos siete muertos. La tragedia provocó un reforzamiento de los operativos de seguridad en la zona, con patrullajes aéreos y terrestres realizados por la Guardia Nacional y el Ejército. Al día siguiente, el cuerpo de un hombre, con señales de tortura, fue encontrado en la Puerta del Tiempo de Parral, un monumento emblemático de la ciudad.

Para enfrentar la crisis, la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, encabezó una reunión de seguridad con el fiscal general y el secretario de Seguridad Pública, donde se acordó el despliegue de 600 elementos en la región para controlar la situación.

El 23 de noviembre, la Secretaría de la Defensa Nacional anunció el envío de 100 elementos de Fuerzas Especiales a Chihuahua, pero estos fueron destinados a Ciudad Juárez, dejando a la región sur a la espera de más refuerzos. A pesar de los operativos, el 29 de noviembre se registró otro incidente violento en Parral, cuando un hombre fue baleado tras un atropello que involucró a una joven, lo que generó una nueva escalada de violencia en la ciudad.

Diciembre: la violencia no cesa

El 2 de diciembre, la violencia continuó con una balacera de más de cuatro horas en Guachochi, que mantuvo a los residentes en estado de incertidumbre. Las autoridades locales emitieron una instrucción para que los padres de familia decidieran si enviaban o no a sus hijos a la escuela. La situación en la región sigue siendo crítica, con frecuentes episodios de violencia que interrumpen la vida cotidiana y generan un ambiente de temor entre los habitantes.

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