Ed Gein, el carnicero de Plainfield, llega a Netflix con la nueva temporada de “Monstruos”

La polémica antología de crímenes reales Monstruos, creada por Ryan Murphy, regresa a Netflix con una tercera temporada que centrará su atención en la historia del asesino serial Ed Gein, un hombre cuya brutalidad dejó una huella imborrable en la cultura popular.
Bajo el título Monstruo: La historia de Ed Gein, la nueva entrega está protagonizada por Charlie Hunnam, conocido por su rol en Los indomables, quien da vida al asesino. El reparto lo completan Suzanna Son, Tom Hollander, Laurie Metcalf, Olivia Williams y Lesley Manville.
Siguiendo la fórmula de sus temporadas anteriores, donde la primera se enfocó en el caníbal Jeffrey Dahmer y la segunda en los hermanos Lyle y Erik Menéndez, Monstruos continúa explorando casos de criminales que marcaron la historia. Esta vez, la serie se adentra en la transformación de un hombre común de Plainfield, Wisconsin, en uno de los asesinos más macabros y emblemáticos de todos los tiempos.
Según la sinopsis oficial, la temporada revela cómo Ed Gein, conocido como “el carnicero de Plainfield”, dejó una marca profunda en la cultura popular por la crueldad de sus crímenes. Su historia fue la inspiración directa para el personaje de Norman Bates, protagonista de la novela Psicosis (1959) de Robert Bloch, que Alfred Hitchcock llevaría al cine en 1960. También influiría en otros clásicos del cine de terror, como La masacre de Texas (1974) y El silencio de los inocentes (1991).
¿Quién fue Ed Gein?
Edward Theodore Gein nació en 1906 en Wisconsin, siendo el menor de dos hermanos. Su infancia estuvo marcada por el abuso y el aislamiento: su padre era alcohólico, mientras que su madre, una mujer extremadamente religiosa, ejercía un control severo sobre él. Ella le inculcó una visión distorsionada de las mujeres, a quienes consideraba impuras, y le prohibió hacer amistades. A pesar de este trato cruel, Gein la idolatraba. La relación obsesiva con su madre generaba tensiones con su hermano mayor, Henry, quien a veces confrontaba a Augusta, la madre, en frente de Ed.
De acuerdo con la psiquiatra forense Carole Lieberman, en declaraciones a A&E True Crime, el aislamiento que sufrió Gein durante su niñez podría haber sido clave en el desarrollo de un complejo de Edipo, un trastorno psicológico basado en la teoría de Sigmund Freud, que describe el deseo hacia el progenitor del sexo opuesto y la rivalidad con el progenitor del mismo sexo.
En 1940, la muerte de su padre, George, de un infarto, marcó el inicio de una serie de tragedias. Cuatro años más tarde, la muerte sospechosa de su hermano Henry, durante un incendio en las cercanías de la granja familiar, dejó a Gein completamente solo. Aunque las circunstancias de su fallecimiento fueron consideradas accidentales, muchos creen que Gein tuvo algo que ver. Al año siguiente, su madre Augusta falleció por complicaciones de salud, lo que dejó a Ed aún más aislado en su hogar. A partir de entonces, cerró las habitaciones que su madre solía ocupar y las convirtió en un santuario.
Los crímenes de Ed Gein
A partir de 1947, Gein comenzó a desenterrar tumbas en busca de cadáveres de mujeres de mediana edad que le recordaran a su madre. Usaba estos restos humanos para confeccionar objetos domésticos y prendas de vestir macabras, como una silla tapizada con piel humana y un traje corporal hecho con la misma materia. Según los informes, este traje lo utilizaba para recrear la figura de su madre fallecida.
En 1957, la desaparición de Bernice Worden, una empleada de tienda, llevó a la policía hasta la granja de Gein. Allí, encontraron el cuerpo decapitado de la mujer colgado en un cobertizo, mientras su cabeza aparecía dentro de una caja. Durante el registro de la propiedad, los investigadores hallaron restos humanos de al menos diez personas, además de una serie de objetos perturbadores. Entre ellos se encontraba la cabeza de Mary Hogan, una tabernera desaparecida en 1954, considerada su primera víctima conocida.
¿Fue condenado por sus crímenes?
Gein confesó haber desenterrado más de 40 tumbas y reconoció que usaba los restos para gratificación sexual. Sin embargo, negó haber mantenido relaciones con los cadáveres o haber practicado el canibalismo.
Durante su interrogatorio por el asesinato de Bernice Worden, Gein admitió tanto ese crimen como el de Mary Hogan. A pesar de esto, fue declarado incapaz de enfrentarse a juicio en 1957 y fue diagnosticado con esquizofrenia. Por ello, fue trasladado a diversas instituciones psiquiátricas.
En 1968, un tribunal lo consideró apto para ser juzgado por el asesinato de Worden. Aunque fue condenado por homicidio en primer grado, la sentencia fue anulada debido a su locura, por lo que fue enviado de nuevo a un hospital psiquiátrico. Posteriormente, Gein fue trasladado a una instalación de mínima seguridad, donde permaneció hasta su muerte en 1984 debido a un cáncer de pulmón, a la edad de 77 años.



