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Violencia y muertes rodean a centros de detención migratoria en EE.UU.

El reciente ataque armado contra un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), en Dallas, Texas, ha puesto nuevamente en evidencia los riesgos que enfrentan los migrantes detenidos en medio de la política antimigrante impulsada por la administración del presidente Donald Trump.

El tiroteo, ocurrido ayer, marca el tercer incidente armado en instalaciones del ICE en Texas en los últimos meses. De acuerdo con autoridades, el 4 de julio pasado, individuos vestidos con ropa negra de estilo militar abrieron fuego frente al Centro de Detención Prairieland, ubicado en Alvarado, al suroeste de Dallas. En ese ataque, un policía recibió un disparo en el cuello. Al menos once personas han sido acusadas en relación con ese caso.

Días después, el 7 de julio, se registró otro tiroteo afuera de una instalación de la Patrulla Fronteriza en McAllen. Un hombre armado con un rifle de asalto disparó contra agentes federales mientras abandonaban el lugar. Antes de ser abatido, el agresor, identificado como Ryan Louis Mosqueda, logró herir a un oficial.

Los ataques ocurren en un contexto de creciente presión migratoria y medidas estrictas adoptadas por el gobierno federal. Desde el inicio de su mandato, Trump ha emprendido una ofensiva contra los migrantes, a quienes ha acusado reiteradamente —y sin pruebas— de representar un peligro para el país.

Texas concentra el mayor número de migrantes detenidos por ICE, según cifras del Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC), una organización independiente. Al 2 de septiembre, Texas albergaba a 13,300 migrantes en centros de detención, de un total nacional de 58,800 al 7 de septiembre. La mayoría de los detenidos no contaba con antecedentes penales.

En los últimos once meses, al menos 18 migrantes han muerto bajo custodia del ICE, de los cuales cinco eran mexicanos, reportó la misma fuente.

En paralelo, la agencia federal ha intensificado las deportaciones. CNN, citando a un alto funcionario del Departamento de Seguridad Nacional, informó que cerca de 200,000 personas fueron deportadas en los primeros siete meses de la administración Trump. Esta cifra perfila al ICE para alcanzar su tasa más alta de deportaciones en al menos una década.

La política migratoria del presidente republicano ha generado numerosas protestas en diversos estados, con disturbios que llevaron al despliegue de la Guardia Nacional en lugares como Washington y California. Trump también amenazó con extender estas medidas a otros estados gobernados por demócratas.

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