
En Estados Unidos se encendieron las alarmas tras confirmarse el primer caso humano de infestación por mosca barrenadora del ganado (New World screwworm), un parásito altamente agresivo que deposita sus larvas en heridas abiertas y puede provocar graves infecciones e incluso la muerte si no se atiende oportunamente.
El caso fue detectado en Maryland, en un paciente que había viajado recientemente desde Guatemala. Aunque se trata de un evento aislado, la confirmación del brote ha puesto en tensión a los sistemas de salud y al sector pecuario, particularmente en la región fronteriza con México, donde existe un intenso flujo comercial y de personas.
Ante la amenaza, México anunció la creación de un centro especializado para esterilizar este tipo de moscas, con una inversión de 51 millones de dólares, sumándose así al esfuerzo regional que ya se realiza en Panamá. Esta medida busca contener cualquier riesgo de propagación y proteger al ganado nacional, una de las bases productivas más importantes del país.
Especialistas advierten que, de extenderse a Estados Unidos, el impacto económico en el sector pecuario podría alcanzar hasta 1,800 millones de dólares tan solo en Texas, debido a las pérdidas de ganado y al costo de las medidas de control sanitario.
La situación se perfila como un desafío internacional que trasciende fronteras, ya que la plaga no distingue entre territorios y exige coordinación regional para evitar que afecte tanto la salud humana como la seguridad alimentaria de millones de personas.



