México defiende al campo frente a aranceles de EE.UU. con precios justos de exportación

El sector agrícola mexicano enfrenta un nuevo reto luego de que Estados Unidos impusiera un arancel del 17% al tomate nacional, afectando directamente a productores en estados como Sinaloa y Jalisco. Ante esta situación, el gobierno federal tomó la decisión de establecer precios mínimos de exportación, que oscilan entre los 0.88 y 1.70 dólares por kilo, con el objetivo de garantizar la estabilidad del mercado y proteger a miles de familias que dependen de esta cadena productiva.
La medida busca frenar las acusaciones de dumping por parte de productores estadounidenses, quienes desde hace años han presionado para restringir la entrada del tomate mexicano. Con esta estrategia, México no solo defiende a su campo, sino que también asegura condiciones más equitativas en el comercio internacional.
El tomate es uno de los productos agrícolas más importantes del país, con una fuerte presencia en mercados globales y un papel clave en la economía regional. Tan solo en los últimos años, su exportación ha generado miles de empleos directos e indirectos, convirtiéndose en motor de desarrollo para comunidades enteras.
Productores nacionales han respaldado la medida del gobierno federal, destacando que brinda certidumbre y evita que la presión externa dañe al campo mexicano. Aunque algunos sectores señalan que aún habrá retos por enfrentar, la política de precios mínimos es vista como una decisión firme en defensa de la soberanía alimentaria y la justicia comercial.



