
El gobierno municipal de Chihuahua ha reubicado a 27 familias del fraccionamiento Monte Xenit ante el riesgo de derrumbe de sus viviendas, una medida que pone en evidencia la falta de previsión en la supervisión de construcciones en zonas irregulares.
Las viviendas del fraccionamiento, edificadas sobre terrenos con problemas geológicos, han presentado desde hace tiempo señales de vulnerabilidad estructural. Sin embargo, la respuesta de las autoridades ha sido tardía, lo que obligó a que las familias fueran trasladadas sin un plan de acompañamiento claro ni información suficiente sobre sus derechos y opciones habitacionales.
Para mitigar los impactos de la reubicación, el gobierno municipal ha otorgado apoyos económicos a los afectados para cubrir renta, gastos de mudanza y asesoría legal. Aun así, vecinos y organizaciones civiles consideran que estas medidas son insuficientes frente a la falta de prevención y exigen protocolos claros para garantizar que no se repitan situaciones similares.
El caso de Monte Xenit subraya la urgencia de una planificación urbana más estricta y de una supervisión constante que priorice la seguridad de los habitantes, evitando que decisiones negligentes pongan en riesgo la integridad de las familias.



