El juicio contra “El Mayo” Zambada avanza sin sentencia, a un año de su captura en EE.UU.

Ismael “El Mayo” Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa, cumplió su primer año detenido en Estados Unidos sin que se haya emitido aún una sentencia. Fue arrestado el 25 de julio de 2024 al arribar a un aeropuerto privado cerca de El Paso, Texas, y desde entonces permanece bajo custodia del Buró Federal de Prisiones (BOP, por sus siglas en inglés), específicamente en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn.
Zambada, de 77 años, fue durante décadas uno de los criminales más buscados por las autoridades de México y Estados Unidos. Su historial en el narcotráfico internacional se remonta a los años 70, cuando comenzó su carrera delictiva en el Cártel de Guadalajara. Más tarde, se vinculó con el Cártel de Juárez, bajo el mando de Amado Carrillo Fuentes, hasta consolidar su poder en el Cártel de Sinaloa.
Con el número de registro 27102-511, enfrenta 17 cargos que incluyen tráfico internacional de drogas, lavado de dinero, crimen organizado, posesión de armamento de uso exclusivo del ejército y homicidios relacionados con el narcotráfico. Durante su primera comparecencia ante la Corte Federal de Brooklyn en septiembre pasado, se declaró no culpable.
Las audiencias se han visto marcadas por negociaciones entre la fiscalía estadounidense y su equipo legal para alcanzar un acuerdo de culpabilidad que evite un juicio formal y la posible pena de muerte. El juez Brian Cogan —quien también sentenció a Joaquín “El Chapo” Guzmán— ha dado plazo a ambas partes para continuar con las conversaciones.
Uno de los obstáculos en el caso es un conflicto de interés, ya que su abogado también representa a su hijo, Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo”, quien actualmente colabora como testigo protegido de la fiscalía estadounidense.
En torno a su captura hay versiones encontradas. La defensa asegura que fue entregado por Los Chapitos, particularmente por Joaquín Guzmán López, alias “El Güero Moreno”, mientras que las autoridades estadounidenses afirman que el arresto fue resultado de un acuerdo previo de cooperación.
México ha solicitado su extradición para que enfrente tres órdenes de aprehensión vigentes en el país, además de exigir garantías de que no se le impondrá la pena capital. La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró este 24 de julio su llamado a Washington para que proporcione más detalles sobre el caso: “Seguimos insistiendo, depende del Gobierno de Estados Unidos dar toda la información, pero vamos a seguir insistiendo”, declaró.
La detención de Zambada ha intensificado los conflictos internos en el Cártel de Sinaloa, desatando una guerra entre la facción que presuntamente encabeza su heredero y el grupo de Los Chapitos. Este enfrentamiento ha dejado más de mil 500 muertos y ha generado una crisis económica en la región, con efectos que podrían prolongarse durante años, según analistas.
El Departamento de Justicia lo considera uno de los capos más influyentes del mundo. Mientras continúan las negociaciones con la fiscalía, su próxima audiencia está programada para el 25 de agosto, sin que hasta ahora se haya concretado un acuerdo. El futuro legal de Zambada permanece incierto, pero bajo estricta vigilancia de las autoridades estadounidenses.



