WeTransfer enfrenta una crisis de confianza tras intento de modificar sus términos sobre uso de archivos para IA

La empresa de transferencia de archivos WeTransfer atraviesa un momento delicado tras modificar sus términos de uso para incluir una cláusula que le otorgaba permiso para utilizar archivos de usuarios con fines de entrenamiento de inteligencia artificial. Aunque la compañía ya eliminó esa disposición y ofreció explicaciones, las críticas no han tardado en llegar.
El cambio que lo desató todo
La polémica comenzó con una actualización en los términos de servicio, programada para entrar en vigor el 8 de agosto. En ella, WeTransfer se otorgaba a sí misma una “licencia perpetua y libre de derechos” para utilizar el contenido cargado por los usuarios, con el propósito de “mejorar modelos de machine learning destinados a la moderación de contenidos”.
Este lenguaje, considerado vago por muchos usuarios, desató preocupación generalizada entre profesionales creativos. Figuras como la autora infantil Sarah McIntyre y el comediante Matt Lieb manifestaron públicamente su inquietud ante la posibilidad de que sus obras fueran utilizadas para entrenar algoritmos sin su consentimiento ni compensación.
Respuesta y rectificación
Ante la reacción negativa, WeTransfer emitió un comunicado para calmar los ánimos:
“A partir de vuestros comentarios, entendimos que podía no estar claro que conserváis la propiedad y el control de vuestro contenido. Hemos actualizado los términos para que sean más fáciles de entender. También eliminamos la mención al machine learning, ya que no es algo que WeTransfer utilice en relación con el contenido de los usuarios y pudo haber generado inquietud”,
afirmó la compañía.
WeTransfer también aseguró que no utiliza, vende ni comparte archivos de usuarios con terceros, y explicó que el uso de inteligencia artificial era simplemente una posibilidad futura para mejorar sus sistemas de moderación.
“Esa tecnología no ha sido desarrollada ni implementada”, explicaron.
La nueva versión de los términos establece que los archivos solo pueden ser usados para mejorar el servicio, sin referencia alguna al entrenamiento de IA.
Sospechas persistentes
A pesar de la rectificación, el daño a la reputación ya está hecho. Usuarios y creadores expresaron sentirse traicionados por una marca que durante años había construido su identidad sobre la privacidad y el respeto a los usuarios. Algunos calificaron la modificación como un “globo sonda”, es decir, un intento de medir hasta dónde podían flexibilizar sus condiciones antes de encontrar resistencia.
El resumen oficial de WeTransfer tras la crisis fue el siguiente:
- SÍ – tu contenido siempre es tuyo
- SÍ – nos estás dando permiso para operar y mejorar el servicio de forma adecuada
- SÍ – nuestros términos cumplen con las leyes de privacidad, incluido el RGPD
- NO – no usamos tu contenido para entrenar modelos de IA
- NO – no vendemos tu contenido a terceros
Un contexto cada vez más tenso
WeTransfer no es la única empresa que ha enfrentado controversias por temas relacionados con inteligencia artificial y uso de datos. Otras como Zoom, Slack o Dropbox también han tenido que aclarar o modificar sus políticas tras recibir críticas similares.
Sin embargo, el caso de WeTransfer resulta especialmente delicado por su base de usuarios: creativos, artistas y profesionales que valoran la confidencialidad de sus archivos. En un entorno donde los datos personales y creativos son cada vez más codiciados por las tecnologías de IA, la confianza entre usuarios y plataformas se vuelve más frágil que nunca.



